96. Rendirse para gobernar

Mike Parsons 
y  Jeremy Westcott

La rendición

Cuando abrimos la puerta de nuestro corazón, cuando abrimos la puerta del primer amor y dejamos que entre Jesús, Él entra y gobierna. Nosotros podemos gobernar aquí en este reino, en nuestra montaña, en nuestra casa, pero gobernamos por medio de la rendición. Le damos el gobierno de nuestra vida a Él. Ahora según vayamos renovando nuestra mente y Él vaya transformándonos, nuestras emociones y almas se irán restaurando, Él nos irá devolviendo cada vez mas autoridad, de modo que nuestro espíritu comenzará a gobernar en nosotros como un heredero asociado con Él.

Al principio Él viene y gobierna: nosotros le damos la autoridad a Él pero según nos vaya equipando nos irá dando cada vez mas autoridad para gobernar junto a Él, como hijo de Nuestro Padre. En los primeros tiempos Él no podía confiarnos todo porque no hubiéramos sabido cómo manejarlo. Hubiera sido como dar una ametralladora a un niño, pero según pasa el tiempo cuanto mas permitamos a Dios que nos transforme a Su imagen, mas autoridad tendremos. Cuanto mas le permitamos a Dios tratar con lo que hay en nuestros corazones y veamos que esto tiene un resultado en nuestra vida, Él nos irá dando mas autoridad delegada asociada a nuestro destino para que gobernemos con Él en ese lugar.

¿Cuál es nuestro destino?

Es realmente necesario que leamos nuestro pergamino de destino. Podemos pedirle a Dios que nos lo muestre para que sepamos lo que está escrito en él. He mencionado esto antes, y voy a profundizar mas en esto en otra ocasión.

Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. (Ro 8:29)

Esto es lo que Dios ha planeado para nosotros, nuestro destino ha sido establecido: estamos llamados a conformarnos a la imagen de Jesús. Para ser como Él. No debería haber solo una o dos personas gobernando en los lugares celestiales: Jesús debe ser el primogénito entre muchos hermanos. Todos debemos gobernar como herederos juntamente con Cristo. Solo tenemos que asumir nuestra autoridad.

Gobernar como señor…

Nos convertimos en  señores cuando despojamos a los gigantes y gobernamos en los tronos de las montañas en los lugares celestiales del “Reino de Dios”. Ahí es desde donde gobernamos la casa. Esa es nuestra casa, nuestro nivel de autoridad, nuestra montaña, nuestro trono. Esto está totalmente relacionado con nuestro destino y nuestro mandato. Incluso podemos convertirnos en un señor de señores mientras discipulados y levantamos a otros señores. Damos lo que hemos recibido. Levantamos a otros y a ellos también les llevamos a sus destinos.

…como Rey…

Nos convertimos en reyes cuando despojamos al dragón y gobernamos en ese trono en la montaña que está en los lugares celestiales en “el reino de los cielos”. Comenzamos a administrar justicia desde los tribunales del cielo (N. T en otros textos se traduce como las cortes del cielo).

Cuando empecemos a operar en los tribunales veremos que son lugares de autoridad impresionantes. Hay todo un sistema judicial, con tribunales superiores e inferiores,  yo mismo he estado en muchos de ellos. Hay tribunales de divorcio en los que podemos separarnos legalmente de las cosas de nuestro pasado. Hay tribunales de acusación en los que Satanás acusa a los hermanos, y tenemos que ir y lidiar con las acusaciones que se hacen sobre nosotros, (por cierto, cuando tratamos con las acusaciones que se hacen contra nosotros tenemos que estar de acuerdo con ellos, aceptar el juicio de Dios e irnos libres, sin tener que cumplir condena porque Jesús ya ha pagado por nosotros). Algunos de los que leen esto están llamados a ser intercesores: están llamados a acudir a los tribunales y tratar las acusaciones en nombre de otros lugares, otras personas u otras regiones. Algunas de estas personas están llamados a ser intercesores: Están llamados a ir a los tribunales del cielo y lidiar con las acusaciones en el nombre de otros lugares, personas o regiones.

Podemos convertirnos en un rey de reyes mientras discipulamos y cuidamos a otros reyes. Todo esto consiste en reproducir en otros lo que Dios produce en nosotros. Todo lo que Dios es y tiene en el cielo, Él quiere que sea reproducido en la tierra. Es por eso que Jesús tenía discípulos a su alrededor.

…como hijo

Según seamos de diligentes gobernando como señores y reyes, Dios nos llevará a nuestro lugar como hijos. Luego gobernaremos en una montaña, en un trono, en un lugar celestial del “Cielo”. Y Dios nos rebelará como hijos de luz en la tierra (así como en el cielo). Como en el cielo, así en la tierra: la aplicación de eso aquí es que solo cuando gobernamos primero en el cielo podremos traer ese gobierno a la tierra. No podemos esperar hacerlo al revés.

Nuestras vidas evidenciarán que somos hijos de Dios, restauraremos la tierra a su propósito original (el propósito original incluso de la primera creación) para llevarnos a la plenitud como hijos.

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95. La Manifestación de los Hijos de Dios

Mike Parsons 
y Jeremy Westcott – 

Lugares celestiales

En esta serie de publicaciones estuvimos considerando los lugares celestiales. Hemos visto que en realidad hay diferentes lugares o reinos en los cielos, y que podemos acceder a ellos incluso mientras estamos viviendo en la tierra, así como Jesús lo hizo.

Y a los ángeles que no conservaron su señorío original, su posición de autoridad, sino que abandonaron su morada legítima, los ha guardado en prisiones eternas, bajo tinieblas para el juicio del gran día.  (Judas v.6)

Esto está hablando de los ángeles vigilantes caídos quienes dejaron sus legítimas moradas, y vinieron a la tierra para producir a los Nephilim. Esos 200 ángeles vigilantes ahora están atados, en el lugar llamado Tártaro. Yo los he visto allí, y ellos están atados por lo que hicieron. 

Al citar versos, lo que estoy intentando es demostrar que todos estos lugares diferentes en los cielos tienen respaldo en las escrituras. A veces tienes que mirar de cerca las escrituras familiares para ver que tal vez tienen mas que decir de lo que hemos visto antes. Así que la última vez vimos que hay un salón de los trofeos de Satanás, que nosotros podemos saquear, allí hay un dominio (propiedad) donde los ángeles están atados.

Siete

Ahora, siete es un número importante en las escrituras. Hubo siete días de creación, hay siete sistemas de gobierno. Siete es siempre el número perfecto, el número de finalización, el número de Dios. Hemos visto que hay siete reinos, tres en los cielos, tres en la tierra, y el séptimo es la atmósfera de la tierra en la que hay principados, poderes y gobernadores.

Pero el primer ámbito de gobierno para nosotros tiene que estar en nuestra propia vida. Para gobernar allí debemos traer de vuelta al espíritu, al alma y al cuerpo dentro del orden correcto. Somos una casa del Señor, y gobernamos con Él desde un lugar en nuestro espíritu, no en nuestra alma ni en nuestro cuerpo, devolviéndolo a la totalidad y la integridad. Es por eso que necesitamos acceder a nuestro propio jardín, sala de inmersión, cámara nupcial y pista de baile, las cuatro cámaras de nuestro corazón, para enfrentar las cosas en nuestra propia vida. Hay áreas de gobierno: en nosotros, y a través de nosotros, y en los reinos celestiales.

Rey de reyes y Señor de señores

 Al único y bendito Soberano, Rey de reyes y Señor de señores (1 Tim 6:15).

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles. (Ap. 17:14).

Jesús es descrito como Rey de reyes y Señor de señores en estos dos pasajes. Entonces, hay reyes de los que Él es Rey, y señores de los que Él es Señor. El segundo pasaje nos dice que todos quienes están con Él son llamados, elegidos y fieles.  Nosotros estamos llamados, somos elegidos y somos fieles: nosotros somos reyes y somos señores.

Necesitamos tomar nuestro lugar como señores y reyes quienes gobiernen en el reino celestial. La batalla aún continúa, pero somos seguidores de Jesús, y triunfaremos sobre las obras del enemigo y llegaremos a la victoria y el dominio.

El pueblo de Dios nunca ha accedido a los reinos celestiales de manera adecuada o constante, por lo que el enemigo ha tenido la libertad de hacer lo que le gusta. Ahora estamos empezando a hacerlo, y el enemigo está perdiendo terreno a medida que Dios nos hace vencer y recuperar el dominio.

Gobernar como señores

Así que el reino celestial llamado “el reino de Dios” es donde los señores gobiernan. Pero para gobernar, tenemos que despojar a los gigantes porque ocupan el lugar de nuestra autoridad. Así que tenemos que hacer lo mismo que Caleb cuando entró en la Tierra Prometida, en la región montañosa que iba a ser su posesión, y expulsó a los hijos de Anak. Tenemos que hacer lo que David le hizo a Goliat: después de que lo golpeó en la cabeza con una piedra de su honda, le cortó la cabeza (y eso fue lo que hizo que el ejército enemigo pegara la vuelta y huyera), no había duda de que su campeón había sido derrotado.

Todo esto suena un poco sangriento, lo sé, pero tenemos que cortarles la cabeza, y tenemos que dividirlos para que todo lo que hay dentro de ellos se derrame, todo lo que nos han robado y lo que han consumido. Entonces podremos tomarlo y comerlo y colocarlo dentro de nosotros. Siempre fue para nosotros, y lo vamos a necesitar si vamos a empezar a ocupar un lugar de autoridad y poder.

No es difícil para nosotros matar a un gigante una vez que sabemos quiénes somos, cuando sabemos qué autoridad tenemos, qué nos pertenece y qué mandatos tenemos. Necesitamos saber para qué estamos llamados, y luego podemos cumplir ese llamado. Confiados en nuestra identidad como hijos de Dios, y sabiendo lo que esté en el rollo escrito sobre nosotros, podemos entrar en nuestro destino. No podemos tomar el rollo de otra persona, ni operar en el mandato de otra persona, ni tomar el trono de otra persona, no nos pertenece. Necesitamos apoderarnos de lo que es nuestro propio destino en Dios, y luego podremos ir por él.

Gobernando como reyes

El reino celestial, el “reino de los cielos” es donde los reyes gobiernan, y allí es también donde están los dragones. Operan en un nivel más alto de autoridad, y tienen más cosas en ellos. Nuevamente, en el reino del espíritu podemos ir y matar dragones, abrirles la barriga y recuperar todo lo que debería ser nuestro. Yo lo he hecho, y también lo han hecho otros aquí en Freedom.

La primera vez, aunque no tardó mucho, ¡después estuve muy cansado! Así que supe que tenía que fortalecerme para desarrollar más músculo espiritual y más resistencia.

En pie como hijos

Y luego está el reino celestial llamado simplemente “cielo”, donde los hijos gobiernan. Tenemos tronos allí, y es donde estamos sentados con Cristo. Cuando comenzamos a ocupar ese lugar, Dios comienza a hacer que nos manifestemos como hijos en la tierra, y estoy realmente esperando que esto suceda. Entonces es cuando empezamos a transfigurarnos, cuando comenzamos a demostrar la presencia manifiesta de Dios en nuestras vidas. Ahí es cuando las cosas se ponen realmente emocionantes.

La mayor parte de lo que hay en estos reinos tiene que ver con manifestar la autoridad del reino. No hay mucho en nuestros pergaminos que tenga que ver con expulsar demonios, curar a los enfermos o incluso hacer todo tipo de milagros. Eso es algo realmente básico, que cualquier Cristiano debería poder hacer. Nuestros pergaminos nos dan el mandato a cada uno de nosotros de hacer cosas particulares en los reinos del cielo, nos confieren una responsabilidad particular para la administración de los reinos del cielo.

En el futuro, vamos a gobernar las galaxias: ese es nuestro destino. Si lees en el libro de Daniel, puedes ver cómo se refiere a diferentes niveles de autoridad celestial. De la misma manera, cuando Jesús habló acerca de los siervos buenos y fieles que gobiernan sobre diez ciudades, habló de dimensiones mucho más amplias de lo que podríamos haber entendido previamente por “ciudades”. Cada galaxia tiene un agujero negro en ella que está esperando la manifestación de la luz de los hijos de Dios para ir a ocuparla.

La ‘generación Josué’, es a esto a lo que estamos llamados: a caminar en el camino del Señor, a cumplir Su servicio, a gobernar Su casa, a encargarnos de los tribunales, y a comenzar a actuar como – y permanecer en el lugar de – los hijos (Zac 3: 6-7).

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94. El Enemigo está desarmado y es vulnerable

Mike Parsons
con Jeremy Westcott – 

Dame esta región montañosa

Cuando los israelitas por fin cruzaron el Jordán bajo el liderazgo de Josué y empezaron a ocupar la tierra que Dios les había dado, Caleb le dijo:

“Dame, pues, ahora esta región montañosa, de la cual habló el Señor aquel día; porque tu oíste aquel día que allí había anaceos con grandes ciudades fortificadas; tal vez el Señor esté conmigo y los expulsaré como el Señor ha dicho.” (Jos 14.12)

En el último blog estuvimos refiriéndonos a las montañas y a lo que representan en las escrituras. Aquí, de nuevo, el país de las colinas hace referencia a un plano mas alto. Caleb está hablando de entrar en niveles mas altos de autoridad que Dios le había jurado, y que Moisés le había prometido. Estaba entrando en la Tierra Prometida y, simbólicamente, en niveles superiores de autoridad. Había gigantes habitando esas posiciones de autoridad en ciudades fortificadas, lo cual habla del gobierno que ejercían desde allí. Para Caleb y Josué, la Tierra Prometida no era solo algo físico, un área geográfica, sino también un tema de autoridad espiritual que tenía que ser empleada en el mundo natural.

Los anaceos (o hijos de Anac) que se mencionan aquí son parte de los Nephilim. Se oponen a los propósitos de Dios y hay que desalojarlos de las posiciones de autoridad que han ocupado.

También vimos allí gigantes [Nephilim], hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.” (Nm 13:33)

Gigantes en lugares celestiales

Los Nephilim eran gigantes (Gn 6:4), el resultado de la unión de los ángeles caídos con las mujeres humanas y que causó la mutación genética del ADN. Muy posiblemente, las historias de los héroes de las mitologías griega y romana, como Hércules, están basadas en estos seres antediluvianos. Esos Nephilim no tenían espíritu humano, así que al morir (como lo hicieron en el diluvio), sus espíritus se convirtieron en los gigantes que gobiernan en los lugares celestiales. De la misma manera, los dinosaurios fueron el producto de un intento anterior de Satanás de gobernar en la tierra a través de criaturas portadoras de su ADN reptiliano. Cuando estos murieron, se convirtieron en los dragones que gobiernan en los lugares celestiales.

En aquel día el Señor castigará a Leviatán, la serpiente huidiza, a Leviatán, la serpiente tortuosa. Con su espada violenta, grande y poderosa, matará al Dragón que está en el mar. (Is 27:1)

Esta es imagen nos muestra la semilla de Satanás, que vive en el mar (aquí el mar representa a la tierra) Leviatán, los dragones, son todos seres demoniacos que fueron creados a la imagen de Satanás.

“Así fue expulsado el gran dragón, aquella serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, y que engaña al mundo entero. Junto con sus ángeles, fue arrojado a la tierra.” (Ap 12:9)

Así que también hay ángeles caídos, un tercio de todos ellos, que formaron parte de esta rebelión para gobernar.

Ahora la autoridad nos pertenece

“…en los cuales anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, …” (Ef 2:2).

Este versículo habla de tres niveles dentro de lo que es la atmósfera de la tierra. Menciona a Satanás como príncipe de la potestad del aire y la autoridad que tiene dentro de ese lugar.

Las palabras clave son “en otro tiempo”, es decir, algo que solías hacer o tener, pero que ya no. Satanás ya no tiene autoridad, salvo sobre los que son “hijos de desobediencia”. Por el contrario, nosotros nos identificamos con los “hijos de obediencia”, y no estamos sujetos a Satanás como príncipe de la potestad del aire, de hecho, somos nosotros los que ahora tenemos la autoridad sobre ese terreno.

Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Ef 6:11-12)

Hay lugares celestes desde los cuales estas fuerzas espirituales ejercen autoridad sobre el terreno de la tierra y es necesario que lidiemos con ellas. Nuestras luchas no son contra personas, mas bien deberíamos estar ministrando a las personas que están bajo la influencia de lo que se mueve en los cielos. Para poder llegar a hacer eso de forma efectiva es necesario que antes tengamos autoridad en los cielos para derrotar a las fuerzas espirituales de maldad que están destrozando las vidas de las personas. Podemos ir a esos lugares celestiales y obtener la autoridad que Dios ya nos delegó.

El propósito eterno de Dios

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor. (Ro 8, 38-39)

Todas estas cosas son reales, pero no pueden separarnos de los propósitos de Dios.

El fin de todo esto es que la sabiduría de Dios, en toda su diversidad, se dé a conocer ahora, por medio de la iglesia, a los poderes y autoridades en las regiones celestiales, conforme a su eterno propósito realizado en Cristo Jesús nuestro Señor. En Él, mediante la fe, disfrutamos de libertad y confianza para acercarnos a Dios. (Ef 3:10-12).

Tenemos que traer la sabiduría de Dios, la autoridad del reino a estas esferas. Este es el mandato que tenemos como pueblo de Dios, y podemos tener la seguridad de que tenemos acceso a esos lugares celestiales por medio de la fe en Él.

Creados por Él y para Él

…porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él (Col 1:16).

Así que todos estos lugares fueron creados por Jesús, pero también para Él, no para las fuerzas que actualmente los ocupan. Conforme los recuperemos, podemos rendírselos a Él y ponerlos bajo Su señorío y gobierno.

C.S. Lewis vio estas cosas, hay muchas analogías de todo esto en los libros de Narnia, una vez te das cuenta las empiezas a ver.

El Enemigo está desarmado y es vulnerable

 De esa manera, desarmó a los gobernantes y a las autoridades espirituales. Los avergonzó públicamente con su victoria sobre ellos en la cruz. (Col 2:15 NTV)

Este es un tiempo especial para nosotros. En la cruz, Jesús desarmó a esos principados y potestades. Nuestro papel es ir y recuperar los lugares de autoridad desde los que actúan. Ahora son vulnerables y por eso podemos ir y tratar con ellos.

“Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.” (Lc 11 21-22)  

“Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa” (Mt 12: 29)

En estas historias que Jesús contaba Satanás es el hombre fuerte y él tenía posesiones que estaban bien guardadas y nadie le molestaba. Jesús es mas fuerte que Satanás y le vence. Le quita su armadura y todas las armas en las que él confiaba para defender sus posesiones, por eso ahora Jesús puede repartir el botín.

Saquea la sala de trofeos de Satanás

La sala de trofeos de Satanás se encuentra debajo de la tierra y es el lugar donde se almacena todo lo que ha robado a la iglesia. Bendiciones, autoridad, poder, pergaminos, mandatos, armas, provisión, todo está allí. Está vigilado, pero vencer está en nuestro poder. Podemos recuperar las cosas que nos ha robado en generaciones pasadas.

Antes cantábamos esta canción: “Fui al campamento del enemigo y le quité lo que me robó”. Hay cosas que deberían ser nuestras y que pueden ser restauradas, pozos que han sido bloqueados y que pueden ser desbloqueados. Pero solo si reconocemos que nosotros somos más fuertes, solo si estamos gobernando en los reinos celestiales con autoridad y con poder.

Cuando lleguemos allí, entonces podremos ir y recuperar todo.

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93. ¿Qué es una montaña?

Mike Parsons
con Jeremy Westcott

En este blog hemos estado hablando acerca de las montañas y los tronos en el reino de los cielos. Ahora quiero citar algunas escrituras que hablan de las montañas, de lo que ellas representan, y de la función que tienen aquí, en el reino terrenal.

Anteriormente hemos visto el pasaje que habla sobre la caída de Lucifer, o Satanás que es el nombre con el que ahora se le llama:

 “Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.” (Ez 28:14-16)

Es a partir de esta lectura que podemos entender y formarnos una idea de cómo es la santa montaña de Dios en el cielo. Es una montaña de autoridad, y Dios gobierna desde un trono en esa montaña. Satanás había tenido acceso a todo eso hasta que cayó. El anduvo por el medio de las piedras de fuego. Todos nosotros ahora podemos andar por esas piedras de fuego y son un lugar de revelación.

Dios se aparece en la montaña

Cuando Dios repentinamente comienza a aparecerse al hombre, lo hace desde la cúspide de una montaña.

 “ Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel.” (Ex 24:17)

“Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado
En la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.”  (Sal 48:1)

Los términos ‘ciudad de Dios’ y ‘montaña de Dios’ son sinónimos. Se refieren al mismo lugar. La biblia usa muchos términos diferentes para describir dónde se encuentra el trono de Dios y cómo ejerce su gobierno. Algunas veces será semejante a un templo, otras semejante a una ciudad, o a una montaña, pero todos esos términos están hablando acerca del mismo lugar. Por lo tanto, cuando hablamos acerca de gobernar sobre ciudades, estamos usando el mismo tipo de lenguaje.

Monte Sión

“Pero yo he puesto Mi rey
Sobre Sión,  Mi santo monte.” (Sal 2:6)

La Sion celestial es la montaña sagrada de Dios, el lugar desde el cual El gobierna. Aquí Dios está diciendo que David y su descendencia, Jesús, será rey en Su santa montaña. Esa montaña esta obviamente en el cielo, pero también aquí en la tierra: La montaña de la casa del Señor será levantada (ver mas adelante), y se refiere a la iglesia.

Entonces, en Hebreos 12:22 donde dice: “sino que os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles…” la Nueva Jerusalén es una montaña. Veremos la estructura de la Nueva Jerusalén en un futuro artículo, ya puedo decirte que no se trata de lo que la mayoría de la gente piensa que es.

La montaña de la casa del Señor

“Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.” (Is. 2:2)

Este es un comportamiento que ocurre aquí en la tierra, pero está directamente relacionado con lo que está sucediendo en el cielo. Las colinas son figuras de menor autoridad comparadas con las montañas, pero no son insignificantes. Las más altas autoridades, ya sean autoridades naturales o autoridades impías con poder sobrenatural, tendrán menos autoridad que la de la iglesia. Es así como serán las cosas en los últimos días, cuando Dios nos levante y nosotros asumamos Su autoridad delegada en la forma que Él pretende. Dios nos elevará una vez que nosotros hayamos ocupado los lugares de autoridad en el reino de los cielos, ya que ese es el único lugar de donde proviene la autoridad para gobernar. No se trata de una capacidad de liderazgo o gobierno terrenal o natural.

Jesús habla acerca de las figuras de autoridad terrenales, y cómo ellas operan sobre las personas (Marcos 10:42). Y Él asegura que Su reino es totalmente diferente. Él no vino a ser servido, sino a servir. Por lo tanto, todo lo concerniente a liderar dentro del reino de Dios involucra servicio y no sistemas dictatoriales. El primero será el último y el último será el primero.

Esto es diametralmente opuesto el sistema del mundo, donde la gente persigue puestos de poder para exaltarse sobre otros y así poderlos someter. Solo por preguntar: ¿A qué modelo se asemejan mas los liderazgos dentro de las iglesias: el modelo del mundo o reflejan el modelo del cielo?

En el reino de Dios todo lo concerniente a la autoridad será tratar de elevar a las personas. Por supuesto que hay un lugar desde el cual se gobierna, y ese lugar es llamado montaña o trono, pero toda la naturaleza del liderazgo al que estamos llamados se trata sobre llevar a las personas hacia sus propios lugares de autoridad y poder, no a mantenerlas en opresión y siendo siervos.

En la casa de mi Padre

Jesús dijo:

“En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.” (Juan 14:2)

Ahora eso, se refiere a nosotros, como el pueblo de Dios aquí en la tierra, pero también dice que hay muchas habitaciones en la montaña de Dios, en la casa de Dios que está en el cielo. Yo he estado en algunas de ellas, y hay muchas, muchas mas de las que ni siquiera tengo noción todavía. Existen: La habitación de guerra, la habitación de los mantos, el cuarto del tesoro, el cuarto de los libros, y así mucho más – y en esos lugares podemos obtener revelación específica sobre lo que vamos a necesitar para poder completar nuestro llamado y propósito en la tierra. Y nosotros podemos acceder a esas habitaciones.

Una montaña realmente alta

Cuando el diablo estuvo tentando a Jesús: “Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos” (Mateo 4:8)

¿A dónde pensamos que le llevó Satanás? ¿Al Everest? No, sino al cielo. No está hablando de una montaña física, sino de una montaña celestial. Le estaba mostrando a Jesús toda la gloria de los reinos de todo el mundo. Y no solo los reinos naturales sobre la tierra, sino todos los niveles de autoridad que hay en los reinos de los cielos, porque esos son todos los espacios o áreas sobre las cuales Satanás supo tener gobierno.

Le ofreció a Jesús un atajo para gobernar sobre todo lo que mas tarde obtendría a través de la victoria de la cruz, pero sin el sufrimiento ni la muerte. Jesús no sucumbió a la tentación, como lo hicieron Adán y Eva. Satanás les ofreció el mismo trato: ‘hazlo a tu manera, en vez de a la manera de Dios: o sea, puedes hacerlo sin necesitar a Dios’.

Satanás llevó a Jesús a los reinos de los cielos y le mostró todo. Jesús al ser Dios ya lo conocía todo, pero Satanás le llevó allí como hombre. Y esa es la clave. Nosotros también podemos ir allí, como hombres y mujeres, dentro de esos reinos. Podemos ir al reino del espíritu, ver que existe realmente de la autoridad de la autoridad espiritual y comenzar a ocupar los tronos y las montañas que están allí.

Jesús se retiró a la montaña

En su ministerio sobre la tierra, Jesús con frecuencia iba a las montañas.

Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte Él solo. (Juan 6:15)

Esta vez, probablemente haya sido a una montaña física, pero no creo que Él haya permanecido en el reino físico. Podemos ver que Él va a las montañas antes de tomar grandes decisiones. Él iba al cielo para obtener la revelación que necesitaba, e iba para traerla al reino terrenal.

Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. (Mateo 14:23)

Aquí es de la misma manera, Él está orando, pero no a un Dios lejano, sino a uno muy presente. Jesús vivió en reinos duales, cielo y tierra: esta es la razón por la cual en toda situación Él pudo ver lo que el Padre estaba haciendo (Juan 5:19).

Jesús se fue de ese lugar y siguió por el mar de Galilea. Después subió a la ladera de una montaña y se sentó. (Mateo 15:29)

Se puede pensar que al sentarse solo estaría descansando. Pero yo creo que Jesús estaba tomando un lugar de autoridad en ese reino. Aquí es donde tenemos que empezar a pensar de forma hebrea y no griega. Necesitamos empezar a pensar en funciones y no en formas y esa forma de pensamiento no es propia de la mentalidad occidental.

La función de una montaña es la autoridad. La función de un asiento es un trono de liderazgo y gobierno. Todas las escrituras que hemos visto nos muestran la función para la cual sirven o existen las montañas, lo que ellas representan. Cuando nos encontremos con ellas en la biblia, ¿podremos ahora dejar de verlas como grandes trozos de piedra o lugares para escalar y en los que plantar una bandera?

Un ejemplo más: Jesús llevó a Pedro, Santiago y Juan a lo alto de una montaña y se transfiguró delante de ellos (Mateo 17:1-9) ¿Cuál fue esa montaña tan alta? Moisés y Elías también fueron: esto no fue aquí en la tierra. Jesús les dijo a los discípulos que no le dijeran a nadie más acerca de lo sucedido, hasta que Él hubiera ido de vuelta a los reinos celestiales.

Ellos tuvieron acceso a un lugar dentro de los cielos aquel día. Y con el tiempo podrían, enseñar a otros a hacer lo mismo.

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92. Entra en El Reino de Los Cielos

Mike Parsons
con Jeremy Westcott

Hemos ido viendo en varios post que Dios desea que entremos en el reino de los cielos aquí y ahora, cuando todavía estamos viviendo en la tierra.

Si estás preparado hoy es el momento de ponerlo en práctica.

Un paso dentro, un paso fuera

Si puedes, por favor ponte de pie y ora en lenguas un minuto, en alto si es posible, solo para activar tu espíritu. Por favor no te saltes esto, si ahora mismo no estás en la situación adecuada para orar en voz alta sigue leyendo pero vuelve a este post en otro momento y hazlo porque realmente esto es para ponerlo en práctica.

Cuando lleves orando un minuto aproximadamente (no pares, sigue orando en lenguas).

Observa que hay una puerta abierta.
Dios está de pie en la puerta,
y es Él el quien te recibe
para que entres en el reino de los cielos.

Hay una escalera con ángeles subiendo y bajando.
Pero no tienes que subir por la escalera para llegar a la puerta porque Dios mismo es quien te recibe, dándote la bienvenida,
invitándote a entrar.

Continúa orando en lenguas.
Da un paso adelante, un paso físico,
y entra en el reino, donde está el trono, en el cielo.

Ahora estas delante de la presencia de Dios.
La gloria de Dios te envuelve,
la presencia del reino de Dios te está envolviendo.

Das un paso, entras y recibes tu señorío.
Entras como señor,
y ahora recibes autoridad para reinar
en la montaña que opera desde tu espíritu.

Estás en dimensiones espirituales.
Has entrado en la presencia de Dios
y Él está invistiéndote
con el derecho y el poder de gobernar en tu vida

Ahora da un paso y sal fuera de las dimensiones espirituales
(Da un paso hacia atrás).

Y ahora tienes autoridad,
y puedes ejercer esa autoridad en tu montaña
y ver las cosas cambiar en esta dimensión, en la tierra.

Quiero animarte, puedes entrar y salir de las dimensiones espirituales tantas veces al día como quieras. Entra en la dimensión espiritual, sal de esa dimensión, trae la autoridad del cielo y ejércela en tu vida.

Si hay asuntos que ocurren en el día, solo tienes que entrar en las dimensiones espirituales, recibir el manto de justicia y salir de la dimensión celestial y ejercer autoridad con la justicia de Dios, aquí en la tierra.

Practica dar un paso dentro y uno fuera, ora en lenguas vigorosamente, esto edificará tu espíritu y podrás entrar y salir.

Como relacionarnos con Dios en nuestro jardín

Tenemos un jardín en nuestra alma. Nuestro jardín es una parte de nuestro corazón (hay cuatro cámaras en el corazón). Vamos a empezar a aprender a tener relación con Dios allí, abrimos “la puerta eterna” que está en cada uno de nosotros para dejar entrar a Dios.

Oramos en lenguas uno o dos minutos, continuamos orando…

[Dos minutos]

Y ahora vamos a abrir esa puerta,

Abrimos la puerta en nuestro corazón.
Damos la bienvenida al Rey de Gloria para que entre
y le pedimos que se siente en el Trono de nuestra vida.

Recibimos Su señorío, Su autoridad en nuestro espíritu,
Para que nuestro espíritu gobierne nuestro cuerpo, gobierne nuestra alma y tenga autoridad.

Vamos a operar con la autoridad del Reino: en el cielo, en nuestras vidas, en nuestro espíritu.
Así desarrollamos esa conexión espiritual con Dios, donde fluye el rio de la vida,
donde el jardín de Dios se convierte en el jardín de nuestro corazón.
Como es en el cielo así también se hace en la tierra, en nosotros y por medio nuestro.

Se puede aprender a entrar todos los días, abre la puerta, deja al Rey de gloria entrar. Y Él gobernara en el trono de tu vida según tú le vayas cediendo el gobierno de tu vida a Él.

Cuando empiezas a ejercitarte así, Él gobierna. Nosotros le rendimos nuestras vidas a Él. Después cuando perseveramos en practicarlo Él empieza a darnos más autoridad. Él confía en nosotros para que hagamos las cosas en la tierra como en el cielo. Una vez que hayamos aprendido a rendirle nuestro espíritu alma y cuerpo, Él nos dará un trono en nuestra propia vida para que gobernemos con Él.

Entra todos los días. Abre las puertas. Deja entrar al Rey de gloria. Cédele el trono de tu vida a Él. Después empieza a ejercitar ese señorío en las puertas del espíritu, alma y cuerpo. Ejercítate en mantener tus puertas abiertas y fluyendo libremente (puedes usar como ayuda el diagrama de Ian Clayton que te muestro abajo). El espíritu de Dios empezará a manifestarse a través de ti en la vida cotidiana.

Puedes entrar y salir continuamente de las dimensiones celestiales, como es el deseo de Dios.

Puertasel diagrama de Ian Clayton de las puertas de nuestro espíritu, alma y cuerpo

En el diagrama de Ian Clayton de las puertas de nuestro espíritu, alma y cuerpo verás que la Gloria de Dios está en el centro de nuestro ser y que las puertas son los medios por los cuales le vemos a Él manifestarse en nuestras vidas. Las puertas no son para “dejarle dentro” o para “dejarle fuera”. Empezando por la puerta del Primer Amor podemos recorrerlas, pidiéndole  a Dios que nos muestre si hay algo que las esté bloqueando y después ejercitar la autoridad del cielo para abrirlas y que fluyan libremente. Cuanto mas abiertas estén nuestras puertas, mas se manifestará Dios en nuestra vida diaria.

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91. El Camino, la Verdad y la Vida

Mike Parsons
con Jeremy Westcott

En esta serie de “El Reino de los Cielos” hemos empezado a entender que la intención de Dios es que tengamos acceso al cielo ahora. Para poder hacerlo tenemos que seguir unos pasos. A Josué, el sumo sacerdote, le dijo:

Si anduvieres por Mis caminos, y si guardares Mi ordenanza, también tú gobernarás Mi casa, también guardarás Mis atrios, y entre estos que aquí están te daré lugar. (Zac 3:7)

La tierra está llena de Su gloria

Isaías vio al Señor en Su trono.

El año de la muerte del rey Uzías, vi al Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo. Por encima de Él había serafines, cada uno tenía seis alas: con dos de ellas se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. Y se decían el uno al otro: “Santo, santo, santo es el Señor Todopoderoso; toda la tierra está llena de su gloria.” (Is 6:1-3)

Así que el Señor se sienta en Su trono en lo alto de Su monte, y la estructura de esto se asemeja a la del templo. Hay serafines por encima de Su trono (ya miraremos esto en detalle mas adelante cuando exploremos los lugares angelicales) Estos querubines profetizan la revelación que reciben; que la tierra se llenará de la gloria del Señor. Y Dios ha escogido a la iglesia, a nosotros, para manifestar la plenitud de Su gloria en la tierra.

El Templo

El templo está constituido por los atrios Exterior e Interior, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Los velos (o matrices) entre las diferentes dimensiones de los cielos son el camino, la verdad, y la vida.

En los atrios exteriores hay oscuridad. Si no queremos pasarnos la eternidad allí, debemos buscar cumplir nuestro propósito y llamado. Es aquí donde encontraremos a aquellos que no son fieles para cumplir lo que está escrito en sus libros de destino que Dios les ha dado.

Ya hemos comentado esto en blogs anteriores: lo incautos a los que se refiere son las cinco vírgenes insensatas, y aquellos que dijeron “Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre no echamos fuera demonios, y en Tu nombre no realizamos milagros?” y a ellos Jesús les dirá “Apartaos de Mí, nunca os conocí”. Estos serán echados fuera, a la oscuridad. No es el lugar que conocemos como “infierno”, ¿cómo podría ser oscuro un lugar donde hay fuego?

El Camino, la Verdad y la Vida

Cuando Jesús se describió a sí mismo como “el Camino, la Verdad y la Vida”, estaba haciendo referencia a un modelo del tabernáculo en la tierra y en los cielos, en especial a las puertas o velos que separan las diferentes áreas o dimensiones. Para los que le escuchaban en aquel tiempo quedaba perfectamente claro que era a eso a lo que se estaba refiriendo, ya que estaban familiarizados con esas partes del templo. Lo que Jesús estaba diciendo es que, si le seguimos, podemos entrar al lugar mas santo, y encontrar abundancia de vida. Por supuesto, si lo leemos con la mentalidad griega en vez de la hebrea, no entenderemos el significado de sus palabras.

Para esto hay un proceso, una progresión, una serie de protocolos que Dios ha preparado para que podamos entrar.

Las Puertas Eternas

Vamos a fijarnos en este diagrama:

La mayor parte de la actividad del enemigo que experimentamos y con la que estamos intentamos lidiar hoy en día ocurre en la atmósfera de la tierra. Es aquí donde las huestes espirituales de maldad, los gobernadores de las tinieblas, y los poderes funcionan en principados (o esferas de áreas geográficas).

El patrón que existe en el cielo se expresa de forma similar en nosotros, pues estamos hechos a la imagen de Dios. Somos cuerpo, alma y espíritu. Y en nosotros también tenemos una puerta a los reinos de los cielos, la cual podemos abrir y así experimentar el reino de Dios en nosotros.

De la misma manera, también hay Puertas Eternas que separan la atmósfera de la tierra de la de los cielos. El Salmo 24 habla de ellas. Estas puertas pueden estar gobernadas por entidades que se han aposentado en ellas, debemos desalojarlas y recuperar nuestra propiedad y posición de gobierno. He visto a Dios abrir algunas de estas puertas, con frecuencia como respuesta a la oración e intercesión. Abiertas las puertas, empieza a tener lugar el avivamiento. La Presencia de Dios y Su gloria se vuelven accesibles en el reino terrenal.

Montes y tronos

En el ámbito del Reino de la Tierra es donde “andamos en Sus caminos” (Zac 3:6-7). En el Reino de Dios es donde “guardamos Sus ordenanzas” y donde debemos gobernar como señores. En el ámbito del Reino de los Cielos es donde “gobernamos Su casa”.

Hay montes y tronos en cada uno de estos espacios, en los cuales Dios nos quiere gobernando. Por ejemplo, en el Reino de Dios, nosotros los de Freedom tenemos siete montes como iglesia, y siete pergaminos vinculados a esos montes. Otras iglesias tendrán sus propios montes y sus pergaminos.

También a nivel individual cada uno de nosotros tenemos nuestros montes, nuestros lugares de gobierno. Estos lugares son acordes a nuestro destino, llamado y dones, y debemos ocuparlos en condición de señores. Jesús es Rey de reyes y Señor de señores, nosotros somos esos señores y reyes de los cuales Él es Rey y Señor. Como señores y reyes, discipulamos a otros para que lleguen a convertirse en señores y reyes.

Los siete espíritus de Dios están delante del trono en el ámbito del Cielo. No son Dios, son criaturas, y están allí como tutores para traernos revelación sobre Dios y Sus caminos. Es necesario que nos relacionemos con ellos y aprendamos de lo que nos enseñen, si queremos manifestarnos como hijos de Dios.

La siguiente imagen es otra perspectiva de los reinos celestiales y esta basada en un diagrama de Ian Clayton sobre la “menorá”.

Se puede observar como estos ámbitos de autoridad en los cielos se organizan de forma similar a la estructura del templo: el Atrio Exterior, el Atrio Interior, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Hay protocolos que nos ayudan a entrar en estos lugares, pero si lo que queremos es entrar al Lugar Santo y escuchar “Bien hecho, siervo bueno y fiel”, lo que tenemos que hacer es cumplir nuestro destino. Cada uno de nosotros tenemos que ser capaces de gobernar como señor y como rey, y alzarnos como hijo.

La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios (Ro 8:19).

Y nos manifestaremos como hijos en la tierra, justo como Dios siempre quiso.

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90. Una Puerta a la Experiencia

Mike Parsons
con Jeremy Westcott 

Vamos a ver cómo Dios nos invita a “subir aquí“, cómo Él nos invita a experimentar personalmente los reinos de los cielos. De momento solo te quiero hablar de los lugares en los que he estado yo personalmente para poder darte un testimonio de primera mano y decirte que es posible ir allí. Hay muchísimos lugares donde yo todavía no he estado, también he descubierto que a veces primero Dios me da la experiencia y después Él me da la revelación de dónde está ese lugar. Por lo tanto también hay lugares en los que si he estado pero todavía no puedo decir dónde están.

Las escrituras como puerta de entrada

Pero no tienes que creer todo esto solo porque lo diga yo.

Esta semana te voy a dar muchas citas bíblicas. Sé que algunos os estaréis preguntando: ¿Dónde dice en la biblia que yo puedo hacer esto? Y si no creéis que podéis ir allí y no sabéis lo que dice la Biblia al respecto entonces nunca vais a poder llegar allí, Si sabéis que todo esto está basado en las escrituras, entonces podreís confiar y entrar. Usa estos versículos bíblicos como puerta de entrada. Recorre y descubre por ti mismo la realidad de lo que lees: tus experiencias pueden convertirse en un ancla para algo más.

Los reyes de la tierra

 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre (Ap 1:5)

¿Quiénes son los ‘reyes de la tierra’? Somos nosotros o por lo menos lo deberíamos ser. Deberíamos estar manifestando el reino en la tierra.

Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;

Que por boca de David tu siervo dijiste:
    ¿Por qué se amotinan las gentes,
    Y los pueblos piensan cosas vanas?

Se reunieron los reyes de la tierra,
Y los príncipes se juntaron en uno
Contra el Señor, y contra su Cristo.
(Hch 4: 24-26)

Aquí tenemos otra vez a los reyes de la tierra, esta vez oponiéndose a Cristo. Así que aquí los reyes y los gobernantes no somos nosotros. En este pasaje los discípulos están citando el Antiguo Testamento, y se refiere a un tiempo antes de la cruz. Estos son los gobernantes en los reinos celestiales, principados y potestades, que se reunieron para oponerse a Jesús. Estaban tratando de destruir la semilla, e hicieron todo lo que pudieron para lograr eso pero Él los venció.

En el cielo, en la tierra y debajo de la tierra

 Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo. (Ap 5:3)

Aquí  podemos ver por lo menos tres reinos: en el cielo, en la tierra, debajo de la tierra. Dicho claramente, para los que os preguntáis: “¿Cómo saben que hay algo debajo de la tierra?” Así es como lo sabemos. Otra vez vemos en apocalipsis:

Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. (Ap 5:33)

El trono de Dios está por encima de estos otros reinos.

Lugares celestiales

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor (Ef 1: 3-5)

Es ‘en los lugares celestiales’ donde Dios nos ha bendecido con toda bendición espiritual. El plural, ‘lugares’, indica que habla de más de un lugar en el cielo. Y, ‘tal como Él nos eligió en Él antes de la fundación del mundo’. Siempre fue la intención de Dios que nosotros gobernáramos los reinos del cielo y traer el gobierno del cielo a la tierra, que tuviéramos acceso a ambos reinos. Así que cuando Jesús vino, accedió a los dos reinos.

Si lees Génesis 28, donde Jacob tuvo un sueño de una escalera y una puerta abierta en el cielo, verás que Dios estaba de pie en la puerta dando la bienvenida. Esa escalera no atravesó esos otros reinos. No es lineal, como si tuvieras que pasar por uno para llegar a otro y luego a otro y así sucesivamente. Se puede entrar directamente. Podemos tener acceso directo al reino del Cielo, porque ahí es donde están nuestros tronos.

Nuestra herencia

Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad. (Ef 1:9-11)

Ahora vivimos en una época en la que es a través de nosotros, los reyes, como se va a establecer este gobierno. Este gobierno es nuestra herencia. Dios ya se había propuesto que fuera así y nos toca a nosotros ponerlo en práctica. Y no podemos hacerlo desde nuestra posición aquí en la tierra. Tenemos que ir a las esferas celestiales para poder lograrlo, porque es ahí donde está la estructura de autoridad que nos permitirá traer el gobierno del cielo aquí a la tierra.

Hasta ahora, la iglesia ha intentado cambiar las cosas en la atmósfera de la tierra, desde nuestra posición aquí en este reino terrenal. En realidad lo que tenemos que hacer es ir a reinos superiores, reinos sobre la atmósfera de la tierra, y ejercer la autoridad en esos reinos superiores para lograr los cambios que deseamos.

Mira el primer diagrama que compartí al principio de esta serie:Tenemos la autoridad de esos tres reinos que van al cielo y la autoridad del reino del cielo. Esa autoridad es lo que nos permite entrar en la atmósfera de la tierra, romper el poder del enemigo, reclamarlo y purificarlo. Es nuestra herencia. Él nos la ha robado, o mejor dicho, Adam se la entregó; pero nosotros por la cruz podemos recuperarla.

Sentados con Él

Y sabemos que podemos entrar a esos lugares celestiales: estamos sentados allí con Él:

 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús (Ef 2:6)

Otra vez podemos ver que si leemos con atención, vemos que estos versículos nos dicen que hay muchos lugares celestiales y muchos tronos donde estamos sentados. Tenemos que descubrir dónde están, y asegurarnos de que estamos sentados en ellos.

El que descendió, el que ascendió

 Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. (Ef 4: 9-10)

Él descendió a las partes más bajas de la tierra, y nosotros deberíamos hacer las obras que Él hizo, y ¿qué fue lo que él hizo? ¿Qué es lo que nosotros debemos hacer? En las partes más bajas de la tierra también hay reinos donde nosotros tenemos que gobernar. No estoy hablando de la novela de Julio Verne “Viaje al centro de la Tierra”, ni tampoco estoy hablando de bajar físicamente a la tierra, aunque aquí se describa en esos términos. Estos sitios existen realmente y son reinos espirituales de gobierno y autoridad. En el centro de la tierra hay un trono sobre el cual Adán habría gobernado en gloria.

También dice que Jesús ascendió para que todo en todos esos reinos fuera lleno de la gloria de Dios.

El propósito eterno de Dios

Esto solo ocurrirá a través de nosotros, su iglesia porque así fue como Dios lo ha planeado:

y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor (Ef 3: 9-11)

La sabiduría multifacética y multiforme de Dios tiene que darse a conocer a través de la iglesia, a través de nosotros, a los gobernantes y autoridades de los lugares celestiales. Ese es su propósito eterno. Él siempre ha querido que fuera así.

Dios está en todo

 Un solo Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos y por todos y en todos (Ef 4:6)

Necesitamos apropiarnos de esta verdad, porque nos explica por qué podemos ir a cualquiera de estos reinos, a todos estos lugares celestiales. Es porque Dios está en todo, y nosotros estamos en Él.

Quiero animarte a coger estas escrituras, meditar en ellas, pedirle a Dios que te lleve a estos lugares y que Él te enseñe la realidad de todo esto.

Esta es tu herencia. Puedes tener acceso a todo esto.

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