112. La Comunión nos transforma

Mike Parsons
con Jeremy Westcott

Aplicando el Cuerpo y la Sangre de Jesús

Ya hemos visto cómo el tomar la comunión nos puede transformar por el mismísimo ADN de Dios. Hemos incluido unas declaraciones que usamos en la iglesia Freedom Church cuando compartimos la comida del pacto:

Me uno con el ADN de Dios.

Permito que el poder del cuerpo y de la sangre de Jesús me transforme.

Me uno con el diseño eterno que contiene la luz, el sonido y la frecuencia de la imagen de Dios.
Abrazo el registro de las dimensiones del reino que fluyen en mi cuerpo por el ADN de Dios.

Me uno con ese ADN y lo transfiero a mis huesos.
Le ordeno a mi médula ósea que produzca vida. 

Me sintonizo con la frecuencia del ADN que me transforma a la imagen de Jesús.
Que todas mis instrucciones genéticas se transformen,
que mi ADN sea resecuenciado y entre en sintonía.

Que la sangre de Jesús transforme mi materia genética impura. Sé transformada.

Aplico la sangre de Jesús a todos los patrones genéticos de iniquidad. Sed limpios.

Ordeno a toda mi configuración genética que resuene con el ADN de Dios
y se armonice con mi imagen eterna.
Decido portar la imagen de mi Padre en el cielo.
Decido portar la imagen de mi Hermano en el cielo.

Que Dios sople Su aliento en mi vida
y me transforme en un ser viviente,
unido al Señor y siendo un solo espíritu con Él

Declaro sobre mi ADN palabras para crear y liberar las habilidades sobrenaturales de Dios:
Desato la habilidad de ver en las esferas celestiales.
Desato la habilidad de moverme en la realidad del reino.
Desato la habilidad para transformar la materia.

Descarga la versión para imprimir de esta oración aquí: Oración de Comunión (PDF). Compártela libremente. Mejor aún, ¡escribe tu propia versión! De la misma forma que yo lo hice busca tus propias palabras y expresa todo lo que Dios te muestre sobre lo que quiere hacer en ti y lo que ya está haciendo.

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Este artículo fue publicado originalmente en inglés en nuestro blog Sons of Issachar.

111. Un ser espiritual, un ser viviente, un ser humano

Mike Parsons
con Jeremy Westcott

Adán fue creado un ser espiritual. Todos lo fuimos. Adán se convirtió en un “ser viviente” cuando Dios sopló Su aliento en él. Esto es un poco diferente a un ser espiritual, pero cuando Adán pecó se convirtió en un ser humano. Perdió su condición de ser viviente y su condición de ser espiritual porque su espíritu estaba muerto, separado de Dios.

Todos nacemos siendo seres humanos, aunque con un destino. Todas las personas que han nacido desde Adán, excepto Jesús, han nacido como seres humanos. Jesús no vino de un óvulo de su madre y del esperma de Dios. Él vino en un cuerpo humano, completamente de Dios.

Jesús, el segundo Adán, ganó la victoria en la cruz. Derrotó a todos los principados, a todas las potencias y a todas las demás fuerzas demoníacas. Su victoria nos da la capacidad de nacer de nuevo, de entrar en una relación con Dios y de reclamar nuestro destino.

Esto significa que podemos volver a ser seres espirituales.

Pero tenemos que ir más allá y convertirnos en seres vivientes. Es necesario que Dios venga y sople Su aliento en nosotros. Dios viene a morar a nuestro espíritu. Como seres espirituales tenemos acceso a nuestro destino, y entonces nuestro pergamino del destino se posa en nuestro corazón y comienza a vibrar. Produce un sonido. Empezamos a resonar con él, y ese sonido comienza a transformar nuestro ADN físico y espiritual.

Partir el pan o en tomar la comunión va mucho mas allá de lo que habíamos comprendido hasta ahora. Al partir el pan y compartir el vino somos transformados porque tomamos del ADN de Dios (puedes leer todas las cosas sorprendentes que Jesús dice acerca de comer Su carne y beber Su sangre en Juan capítulo 6).

Sólo la intimidad con Dios puede empezar a cambiarnos y a transformarnos en ese ser viviente que Él quiere que seamos.

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110. El corazón, la sangre y el cerebro

Mike Parsons 
con Jeremy Westcott 

Nuestro destino fue establecido en Dios antes de que naciéramos. Pero nuestra alma y nuestro cuerpo crecieron alrededor de nuestro pergamino del destino y este se perdió, siendo incapaz de ser reconocido. Nuestra carne está programada por la herencia genética y por el entorno.

En el presente, nuestro corazón lleva el registro de nuestro pasado. Todas esas experiencias y características heredadas que han dado forma a los que pensamos de nosotros mismos se llevan en el corazón. Si estamos permitiendo que esto nos afecte en el presente, es que necesitamos deshacernos de este bagaje y ver nuestro corazón sanado, perdonado, restaurado y transformado.

Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. (Pro 23:7)

Es lo que pensamos de nosotros mismos (la opinión que tenemos de nosotros) lo que decidirá nuestra forma de vivir. Así que cuando permitimos que Dios purifique nuestro corazón para que podamos empezar a pensar en nosotros mismos de la forma en la que Él piensa, nuestras vidas cambiarán.

El corazón programa la sangre, y la sangre va al cerebro y programa nuestro pensamiento.

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109. Como desarrollar nuestros sentidos espirituales

Mike Parsons
con  Jeremy Westcott

Primero lo natural…

Los sentidos naturales tardan tiempo en desarrollarse.

El oído es uno de los sentidos que usamos primero, sabemos que los bebes pueden oír en el útero materno. El nervio auditivo está conectado a todos los órganos del cuerpo menos al bazo e incluso continúa reverberando por un corto tiempo después de la muerte. Pero solo aprendemos a comprender lo que oímos por medio de la repetición y la práctica constante.

La vista natural también mejora gradualmente. Cuando te miro, lo que realmente sucede es que la luz se refleja desde ti y entra en mi ojo. Eso proyecta una imagen al revés en la parte posterior de la retina, y mi cerebro aprende a interpretar eso como “tú”.

Los recién nacidos solo pueden ver a unos centímetros de distancia, justamente lo que necesitan para poder reconocer la cara de su madre. En los siguientes seis meses la visión mejora gradualmente hasta que el bebe puede ver perfectamente. Así tienen tiempo para procesar cantidades cada vez mayores de información y gradualmente pueden dar sentido a lo que les rodea, al ámbito natural en el que viven.

…después lo espiritual

Para la mayoría de nosotros esta no ha sido nuestra experiencia con los sentidos espirituales. Quizá hemos ido tomando conciencia de las cosas espirituales, pero casi nadie en la iglesia enseña sobre cómo experimentar con ellos, por lo que realmente no hemos tenido la oportunidad de desarrollar nuestros sentidos espirituales.

Cuando empezamos a seguir a Jesús, probablemente continuamos viviendo principalmente en el mundo natural, experimentando un poco de espiritualidad de vez en cuando. Esas ocasiones quizá ocurrieron cuando experimentamos momentos extraordinarios de adoración o cuando una palabra predicada nos impactó de verdad. Pero la conciencia espiritual no está reservada para ocasiones especiales, y no tiene por qué estar sujeta a lo que sucede a nuestro alrededor.

Podemos aprender a implicarnos en el reino espiritual tal como aprendimos a participar en el natural. Vamos a entrenar nuestros sentidos espirituales cómo lo hicimos con los sentidos naturales, vamos a desarrollarlos a través de la repetición y la práctica. Entra y sal del reino de los cielos. Luego, gradualmente, empezaremos a dar sentido a lo que nos rodea, al reino espiritual en el que también vivimos.

Podemos hacerlo. La intención de Dios es que vivamos en dos dimensiones: en el cielo y en la tierra al mismo tiempo, tal como lo hizo Jesús. Él pretende que manifestemos poder y autoridad como los seres espirituales que realmente somos. Él quiere que manifestemos nuestro destino en este mundo.

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107. Acuerdo, Resonancia y Armonía

Mike Parsons
con Jeremy Westcott – 

El registro de quién eres

Tu concepción ocurrió porque  un espermatozoide entre 30 millones tuvo éxito en la fertilización del óvulo. Ya has demostrado que tienes un destino dado por Dios. Eres un vencedor, ya solo tienes que lograr ser tú.

En este momento de la concepción, aparentemente hay una explosión de luz. Los científicos no saben qué es, pero te lo voy a decir: Es el espíritu que entra. La luz irrumpe, el pergamino del destino entra en ese óvulo fertilizado.

Esta primera célula ya tiene el registro de 23 + 23 cromosomas, el registro de ADN de la historia de tus padres, su aspecto y sus experiencias. Pero ahora también lleva el registro de tu destino eterno, ya que tu espíritu ahora entra en lo que se convertirá en tu cuerpo físico. La “sustancia” que estaba antes (Sal 139:16 [traducción literal]) ahora se convierte en la sustancia de tu vida.

Las células empiezan a multiplicarse hasta que hay  entre 10 y 15 aproximadamente. Entonces la primera célula, la que contiene tu registro implosiona y se convierte en el corazón. El corazón lleva la información de quien eres.

El corazón piensa

Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. (Pr 23:7)

Hay estudios sobre  pacientes a los que se les ha trasplantado el corazón y resonanciaque han experimentado cambios sorprendentes en sus hábitos y en su personalidad, que han empezado a parecerse a los de los donantes. Claramente el corazón es mucho mas que una bomba que lleva la sangre por el cuerpo.

El corazón piensa. Los científicos han descubierto que pueden detectar los pensamientos que vienen del cerebro como impulsos eléctricos hasta a 30cm de distancia de la cabeza. Hay impulsos eléctricos parecidos que provienen del corazón pero que se pueden detectar a una distancia de 2m.

El corazón es un órgano que piensa. A la luz de la escritura podemos ver lo importante que es cómo piensa nuestro corazón. Por una parte está la información de nuestro ADN de las generaciones pasadas, por otra parte está la información de nuestro ADN espiritual desde la eternidad ¿A quién vamos a escuchar? ¿Con quién nos vamos aponer de acuerdo? ¿Con quién vamos a vibrar? ¿Qué va a resonar en nosotros? Esto va a determinar en quien nos vamos a convertir, si llegaremos a ser las personas que Dios creó para que fuéramos.

Deleite

Entonces dije: He aquí, vengo; En el rollo del libro está escrito de mí; El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado y tu ley está en medio de mi corazón. (Sal 40:7-8)

Estos versículos hablan sobre el pergamino del destino de Jesús. Todo lo que estaba destinado a hacer y todo lo que iba llegar a ser estaba escrito en Su corazón y Él se deleitaba en hacerlo. Cumplir con el llamado y el destino de Dios no es una tarea difícil o algo extraño para nosotros: es un deleite.

La canción de nuestro ADN

Animación de la estructura de una sección de ADN. (Foto: Wikipedia).

Todos nuestros cuerpos tienen una frecuencia con la cual vibran. Llevamos una canción (dos canciones realmente). Hay un sitio en américa donde se puede enviar una muestra de ADN y tienen un software que lo transforma en una melodía. Desgraciadamente es una canción creada en el caos. Fuimos formados en pecado y concebidos en iniquidad (Sal 51:5) por eso esa canción no refleja bien la canción del ADN de Dios que también lleva nuestro cuerpo.

Nuestro ADN natural vibra con el caos en el que fue creado; Nuestro pergamino vibra con nuestro destino dado por Dios, ¿Con cuál nos vamos a alinear? Esto es lo que va a determinar quiénes somos y en quien nos vamos a convertir, que haremos mañana y donde acabaremos en la eternidad. Tenemos que estar en armonía – fe- acuerdo – (llámalo como quieras) – con quien somos y lo que Dios dice de nosotros. Transformará nuestra forma de vivir y nuestra forma de actuar. Cambiará el mundo.

Todos nosotros estamos llamados a gobernar, a operar en autoridad y a traer el cielo a la tierra para transformar el mundo a nuestro alrededor para alinearlo con el propósito eterno de Dios. Si hacemos lo que Dios dice, tratamos con los asuntos de nuestro pasado o presente, perdonamos a las personas y las liberamos de cualquier deuda que tengan con nosotros y resonamos con la verdad de lo que Dios dice sobre nosotros, estamos en el camino correcto para cumplir nuestro destino. Si nos aferramos a nuestras heridas y a nuestro dolor traemos división y permitimos al enemigo robarnos nuestro destino.

¿Un descanso?

Hay un incontable número de personas, miles o quizá millones que desaparecen de las iglesias hoy en día, personas a las que se les está robando su destino porque escuchan la basura con que el enemigo les alimenta. Personas que viven sin perdonar lo que les ha hecho la iglesia o las personas que hay en ella porque somos falibles.

Tenemos que tener cuidado de no ir por ese camino, diciendo cosas como: “Solo me voy a tomar un descanso”. No podemos tomarnos un descanso de buscar a Dios. No podemos tomarnos un descanso de relacionarnos con Él o con su pueblo. Necesitamos superarlo, perdonar y avanzar en los propósitos de Dios con los corazones abiertos para escuchar, vibrar y resonar con la verdad de nuestro destino en Dios. Y debemos levantarnos y volver a llamar a aquellos que han entregado sus corazones al Señor pero que ahora están viviendo fuera de los propósitos de Dios. Debemos llamarlos de nuevo a su destino.

Dios tiene planes para nosotros “Planes de bien y no de mal para darnos un futuro y una esperanza.” (Jr. 29:11)

A nosotros no nos van a robar. No vamos a escuchar las mentiras de nuestro pasado. Vamos a escuchar y a estar en armonía con el pasado eterno y vamos a cambiar nuestro futuro.

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106. Conectando con la línea del tiempo

Mike Parsons 
y Jeremy Westcott – 

En el último blog vimos nuestro pergamino del destino, lo importante que es para nosotros tener una revelación de lo que está escrito en él y cuáles son los pensamientos de Dios sobre nosotros, para que podamos ser todo lo que Él anhela que seamos. Cada uno de nosotros fue creado en la eternidad, en el corazón y en los pensamientos de Dios. Él nos conocía. Teníamos nuestra sustancia en Él. Él sabía todo sobre nosotros y nuestro destino. Necesitamos involucrarnos para saber de dónde venimos, quiénes y qué éramos entonces, para que podamos vivir a partir de esa realidad hoy.

Ayer, hoy, mañana

“Yo soy el Alfa y el Omega”, dice el Señor Dios, “quién es y quién fue y quién ha de venir, el Todopoderoso” (Ap 1: 8).

Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre (Hebreos 13: 8).

Esa es la línea de tiempo.

Él ve y se relaciona con el ayer, el hoy y el mañana. No está limitado por el tiempo. Él puede elegir mostrarnos cosas de la línea de tiempo. También puede intervenir en ella en cualquier momento, ya sea, pasado, presente o futuro. Y todos nosotros tenemos acceso a esa línea del tiempo una vez que comenzamos a acceder a las esferas  celestiales. Aquí hay algunas declaraciones sobre la línea del tiempo que debemos considerar. Pidámosle a Dios una revelación sobre estas cosas y meditemos en ellas. Si intentamos procesarlas en nuestra mente, es probable que nuestro cerebro sienta que está siendo atado con nudos. Vamos a poner nuestro espíritu en acción aquí:

  • Puedo cambiar tanto quién soy hoy y lo que soy hoy, según lo que veo desde el mañana.

Esto se llama profecía. Dios me muestra algo de mi mañana (futuro), por lo tanto, le doy forma a mi hoy (presente) para alinearme con lo que Dios dice acerca de mí mañana (futuro).  Elijo cambiar para estar preparado para lidiar con el mañana.  Es por eso que el Espíritu Santo está allí para revelar las cosas que han de venir (Juan 16:13).

  • Puedo conectarme con quien yo fui (en el pasado) para influir en quien soy hoy (presente) y cambiar mañana (mi futuro).

Mi ayer incluye lo que Dios dijo sobre mí en la eternidad pasada, mi destino. Si Dios dice que soy esto, entonces esto es lo que quiero ser. Eso cambiará quién soy hoy y cambiará quién soy mañana.

  • Puedo enlazar y cambiar lo que fui ayer para cambiar lo que soy hoy y lo que soy mañana.

Cuando perdono y libero a las personas por lo que me han dicho o hecho en el pasado, ya no tengo que vivir de mi experiencia negativa. Cuando confieso y me arrepiento de los pecados que he cometido, puedo recibir el perdón y ellos ya no tienen que afectar lo que soy hoy. Jesús está presente en mi pasado. Él está ahí para liberarme, para sanarme y restaurarme, para que cambie lo que soy hoy y lo que seré mañana.

Aquí hay algo mas simple:

  • Mi mañana se convierte en mi hoy y luego en mi ayer.

Así es como funciona el tiempo: todo en mi vida está en esa línea de tiempo. Si puedo aprender a enlazarme y meterme en ella adecuadamente, a ver por revelación lo que está por venir, estaré preparado y equipado para lidiar con ello. Si sé lo que se escribió sobre mí en la eternidad pasada, me prepararé para cumplir ese destino en el futuro. Cuanta mas influencia tenga mi ayer en mi mañana, mas reflejaré hoy mi destino. Son sólo palabras, pero todos podemos ir y hacerlo. Podemos ir y experimentar esto por nosotros mismos.

Testimonio

Conocemos el poder del testimonio: le da a Dios la oportunidad de hacerlo de nuevo. El testimonio es lo que ya me ha pasado. Así que si cambio mi testimonio, puedo cambiar mi presente y mi futuro. Mi testimonio, mi experiencia, mi futuro potencial: todos ellos necesitan trabajar juntos.

A medida que pasa el tiempo, mi futuro potencial se convierte en mi experiencia, que a su vez se convierte en mi testimonio. Si me apropio de lo que Dios ha dicho sobre mi futuro, lo experimentaré. Entonces será mi testimonio y me ayudará a experimentarlo con mas intensidad.

Todo en el pensamiento hebreo es circular. Da vueltas, recicla. Mi testimonio conforma mi experiencia; para cumplir mi destino, no oponerme a él. Por eso necesito que mi testimonio cambie. Las cosas que me han sucedido en el pasado y que siguen siendo mi testimonio tienen que cambiar. Necesito ser sanado, liberado, mi pensamiento debe ser diferente. Entonces puedo ser libre para hacer las cosas a las que Dios me llamó.

Dios ya ha escrito algo para que yo lo cumpla, antes de que yo fuera. Necesito encontrarlo. Ese pergamino es el registro escrito del deseo de Dios, acordado con mi espíritu en la eternidad para que yo lo cumpla. Dios no me lo impone, mi espíritu estuvo de acuerdo con ese destino antes de la fundación del mundo. Me corresponde a mí trabajar en eso, así que tengo que estar de acuerdo con ello ahora. La eternidad es mi destino y se convierte en mi experiencia.

No tiene por qué ser así

Tenemos una opción: alinearnos con Dios en nuestro espíritu, o seguir permitiendo que nuestra alma nos guíe y así seguir permitiendo que nuestro pasado (aquel desalineado de Dios) determine nuestro futuro. Nuestro pensamiento y nuestras emociones necesitan ser cambiadas y transformadas, para llevarnos a todo lo que Dios ha destinado para nosotros, y no a todas las cosas con las que el mundo nos ha confundido y estropeado.

Si continuamos permitiendo que lo negativo de nuestro pasado determine nuestro presente, entonces nuestro futuro será el mismo que nuestro pasado. Pero no tiene por qué ser así. Nacimos en una batalla cósmica en la que el enemigo siempre busca destruir. No podemos permitir que nada de lo que está escrito sobre nosotros sea robado u oscurecido por este mundo, lo que Dios ha dicho que será nuestro futuro. Tenemos que luchar por nuestro destino.

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Este artículo fue publicado originalmente en inglés en nuestro blog Sons of Issachar.

105. El Pergamino del Destino

Mike Parsons
y Jeremy Westcott – 

“Antes que Yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones” (Jr 1:5).

Dios nos conocía antes de que fuésemos formados en el útero. Nos conocía antes de ser seres hechos de materia. En aquel momento teníamos existencia y Él nos conocía, éramos seres espirituales. Dios es espíritu y nosotros hemos salido de Dios. Nuestro espíritu es eterno, nunca morirá porque es de la propia esencia de Dios.

¿Para qué estoy aquí?

En el blog anterior vimos que todos tenemos un destino.

Porque Yo sé los planes que tengo para vosotros”, declara el Señor, “planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza” (Jr 29:11).

El plan de Dios es que tengamos paz y que estemos completos, Su plan es hacernos prosperar y vernos tener éxito. Nos da esperanza al darnos una visión de nuestro destino. Entonces, ¿sabemos para qué estamos aquí?, ¿tenemos idea de qué es lo que se espera que seamos?, ¿conocemos nuestro nombre?

Esta pregunta puede parecer extraña, pero Dios tiene un nombre para cada uno de nosotros que es nuestro auténtico nombre, que abarca todo lo que somos y todo lo que Él quiere que seamos. Es un nombre celestial que se nos asigna en relación con nuestro destino. Es el nombre que está en nuestros tronos y en nuestro pergamino. Cuando vi mi nombre supe que ese era yo. A vosotros os pasará lo mismo porque vuestro espíritu saltará dentro de vosotros al reconocerlo, así como Juan saltó dentro del útero de Isabel cuando reconoció a Jesús en el útero de María. Esto es lo que pasa cuando algún aspecto de nuestro destino empieza a cumplirse. Las cosas comienzan a moverse y nuestro espíritu se pone a saltar.

En Tu libro

Existíamos antes de tener un cuerpo físico. Las escrituras nos cuentan que nuestras vidas tenían una sustancia que Dios vio antes de que se formara.

Tus ojos han visto mi sustancia sin forma perfecta*,
Y en Tu libro [pergamino] se escribieron todos
Los días que me fueron dados,
Cuando no existía ni uno solo de ellos.

¡Cuán preciosos también son para mí, oh Dios, Tus pensamientos!
¡Cuán inmensa es la suma de ellos! (Sal 139:16-17)

[*Las palabras subrayadas se han traducido de la versión de la Biblia en inglés King JamesTraducción literal: ‘mi sustancia no formada’.]

En blogs anteriores ya hemos comentado brevemente el concepto de nuestro pergamino dentro del contexto del juicio. Ese pergamino se escribió no solo antes de que fuéramos formados, sino antes de que los cielos y la tierra lo fueran. Entender quiénes éramos en aquél entonces, mientras solo éramos “sustancia sin forma”, realmente nos ayudará a entender lo que somos ahora. Todo lo que estábamos destinados a ser estaba ya escrito en aquél entonces, en nuestro pergamino.

Algunas veces tendremos la certeza de que hemos hecho las cosas que están escritas en él, aun cuando nunca hayamos leído el rollo. Esto ocurre porque nuestro destino está intrínsecamente vinculado a quiénes somos. Cuando elegimos alinearnos con los propósitos de Dios, y buscamos ser guiados por Él, es cuando empezamos a cumplir nuestro destino.

Sin embargo, cuando realmente llegamos a leer nuestro pergamino es cuando nos conectamos con nuestro destino en una dimensión completamente diferente. Dios quiere mostrarnos nuestros pergaminos, quizás no todo el pergamino entero, no todo de golpe. Eso sería demasiado para nosotros.

Si nos imaginamos un pergamino (como el que aparece en la imagen al comienzo de este artículo), podemos ver una parte, pero hay mucho mas enrollado tanto antes como después de la parte que se puede leer. Lo mismo pasa con un libro: podemos ver las páginas por las cuales está abierto, pero el resto de las páginas están ocultas hasta que las abrimos. Si se lo pedimos, Dios nos revelará una porción o un aspecto de lo que está en nuestro rollo, puede que nos lo enseñe, que nos lo lea o que nos lo haga entender de cualquier otra forma. El caso es que lo sabremos. Dependiendo de lo que hagamos con esa parte que nos ha revelado, nos seguirá mostrando. Él siempre está dispuesto a darnos mas.

Cuán preciosos son Tus pensamientos

El Salmo 139 nos dice que Dios tiene muchos pensamientos sobre nosotros porque nos conoce íntimamente. Es necesario que nos apropiemos de esos pensamientos porque ellos transformarán nuestra opinión sobre nosotros mismos. Saber lo que Dios piensa sobre nosotros nos cambia la vida. Puedo garantizar que ninguno de nosotros piensa sobre sí mismo el 100% de lo que Dios piensa. Pero cuanto mas permitamos que los pensamientos de Dios cambien lo que pensamos sobre nosotros mismos, mas nos asemejaremos a Jesús. Haremos las cosas que Él hizo y las cosas mas grandes que estamos llamados a hacer.

Los pensamientos que Dios tiene hacia nosotros hoy están en total concordancia con lo que estaba escrito en nuestro pergamino antes de la fundación del mundo. Podemos elegir: o bien nos ponemos de acuerdo con Dios y buscamos cumplir nuestro destino, o bien lo descartamos. Ya Le dimos nuestra conformidad cuando se escribió nuestro pergamino. Si decidimos dar nuestra conformidad ahora, es imprescindible que nos apropiemos de Sus pensamientos sobre nosotros y que sepamos lo que está escrito en nuestro pergamino.

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Scroll of Destiny [Pergamino de Destino] por Anna Sophia,
Anna Sophia’s Art
(tienda Etsy).
Ver imagen completa.

 

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Este artículo fue publicado originalmente en inglés en nuestro blog Sons of Issachar.