Lecciones de la Generación de Moisés

por Mike Parsons

Preparando la próxima generación

Hoy voy a hablarles acerca de tres generaciones.

La primera es la generación de Moisés, de la cual no desearía ser parte, tal como lo veremos más adelante. La generación de Josué, sobre la cual me enfocaré en los próximos mensajes, y finalmente, la generación de Jesús, quienes verán a Jesús regresar.

Dios está preparando una generación que entrenará la siguiente generación. Esta palabra verdaderamente llamo mi atención durante un ayuno hace algunos años atrás cuando vi en el espíritu como toda una generación perecía, mientras otra generación nueva se levantaba; yo supe que Dios me estaba diciendo algo significativo.

El ejemplo de la generación de Moisés

Es importante que comprendamos de qué trata la generación de Moisés:

No quiero que desconozcan, hermanos, que nuestros antepasados estuvieron todos bajo la nube y que todos atravesaron el mar. Todos ellos fueron bautizados en la nube y en el mar para unirse a Moisés. Todos también comieron el mismo alimento espiritual y tomaron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los acompañaba, y la roca era Cristo. Sin embargo, la mayoría de ellos no agradaron a Dios, y sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.

Todo eso sucedió para servirnos de ejemplo, a fin de que no nos apasionemos por lo malo, como lo hicieron ellos. No sean idólatras, como lo fueron algunos de ellos, según está escrito: «Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se entregó al desenfreno». No cometamos inmoralidad sexual, como algunos lo hicieron, por lo que en un solo día perecieron veintitrés mil. Tampoco pongamos a prueba al Señor, como lo hicieron algunos y murieron víctimas de las serpientes. Ni murmuren contra Dios, como lo hicieron algunos y sucumbieron a manos del ángel destructor.

Todo eso les sucedió para servir de ejemplo, y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos. (I Corintios 10:1-11 NVI).

A pesar que Dios les mostró  todas las promesas, y la Tierra Prometida, en realidad se negaron a entrar y querían seguir operando desde el lugar donde estaban acostumbrados y bajo la fuerza de su propio entendimiento. “Todo eso les sucedió para servir de ejemplo, y quedó escrito para advertencia nuestra”  por lo tanto,  esto es un indicativo de su importancia. No debemos dejar pasar lo que Dios está haciendo, y debemos estar alertas ,con las causas que podrían hacer que perdiésemos esta oportunidad. Estamos experimentando un tiempo en el que el fuego de la Presencia de Dios está aquí para refinarnos y limpiarnos, y prepararnos  para lo que está por venir.

Una oportunidad para escoger

No deberíamos operar bajo el concepto de idolatría. Sabemos que la idolatría consiste en colocar otras cosas en nuestras vidas antes que a Dios. Nuestros ídolos son piedra de tropiezo en nuestros corazones, y Dios los está reuniendo para eliminarlos de nosotros. Dios le está dando a nuestra generación una oportunidad para escoger.

A continuación algunos paralelos obvios en esta historia:
La salida de la esclavitud de Egipto – La salvación.
Cruzar el Mar Rojo – Bautismo en agua.
La columna de nube y fuego – El bautismo en el Espíritu Santo.
El desierto – Pruebas, preparación, transformación.
Atravesando el Jordán – Abrazando el destino.
La Tierra prometida – La herencia del Reino (pero esto involucra matar gigantes).

Dios nos ha llamado a matar gigantes. Nuestra Tierra Prometida no solamente es física. Es cierto, que existe un aspecto físico: “Venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.” tal y como igualmente se le dio el mandato a  Adán y Eva de traer el reino de Dios a la tierra llenarla, someterla y gobernarla. De igual manera, también hay una dimensión en la que Dios está llevando a su pueblo más allá de lo físico aquí en la tierra, los lleva hacia el reino de los cielos. Por lo tanto la ‘Tierra Prometida’ para nosotros, no es solamente abrazar las cosas buenas que son nuestras en la tierra; más bien, la ‘Tierra Prometida’ es estar sentado en lugares celestiales con Cristo y traer esa autoridad sobre la atmósfera  terrestre. Como iglesia tenemos tronos de autoridad. Desafortunadamente muchas personas no entienden esto; nunca han estado allí y nunca se han sentado en estos tronos. Parte de lo que realmente obtendremos y abrazaremos porque es nuestra herencia, y nuestra ‘Tierra Prometida’, será legislar, ir a las cortes celestiales, obtener sentencias judiciales que afecten lo que sucede en la atmósfera terrenal y en este plano físico.

Herencia fallida

Observemos lo que les ocurrió a los hijos de Israel cuando llegaron a la los límites de la tierra:

Caleb hizo callar al pueblo ante Moisés, y dijo:

―Subamos a conquistar esa tierra. Estoy seguro de que podremos hacerlo.

Pero los que habían ido con él respondieron:

―No podremos combatir contra esa gente. ¡Son más fuertes que nosotros!

Y comenzaron a esparcir entre los israelitas falsos rumores acerca de la tierra que habían explorado. Decían:

―La tierra que hemos explorado se traga a sus habitantes, y los hombres que allí vimos son enormes. ¡Hasta vimos anaquitas! Comparados con ellos, parecíamos langostas, y así nos veían ellos a nosotros. (Números  13:30-33 NVI).

Ahora bien, esto es lo que causó que ellos no obtuviesen su herencia cuando se le dio la oportunidad. Josue y Caleb habían traído un reporte positivo; sin embargo, los otros vieron obstáculos, incluyendo gigantes y a los Nephilim (y nosotros entendemos un poco de quienes realmente son los Nephilim); ellos los vieron y retrocedieron. Ellos no estaban preparados para entrar, dar la pelea y tomar posesión de la tierra. Como resultado, toda esa generación perdió la oportunidad de hacer la voluntad de Dios.

Aun así, y a pesar de que esa generación dijo le ‘no’ a Él, la respuesta de Dios fue:

“Pero en verdad, mientras viva, toda la tierra será llena de la Gloria del Señor” (Num. 14:21). El levantaría a otra generación, porque Él iba hacer cumplir su voluntad.

Hoy día sucede lo mismo. La voluntad de Dios se va a cumplir de una manera u otra: nuestra elección es si queremos ser parte de ella o no. 

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  • This article was originally written and published in English
  • Este artigo também está disponível em Português (do Brasil)
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Autor: Freedom ARC

Freedom Apostolic Resource Centre, Barnstaple, UK.

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