Características de la generación de Josué (#21-25)

Mike Parsons
con Jeremy Westcott – 

El velo está abierto: en el espíritu podemos caminar a través de ese velo, el cual es el cuerpo de Cristo Jesús hacia los reinos celestiales. Por lo tanto podemos vivir allí. Existe una dimensión completa allí en la que podemos entrar. La tierra prometida no es solamente aquí, en la tierra, se trata de traer el cielo a la tierra. Como vimos la última vez, para ser verdaderamente efectivos, debemos gobernar en los cielos y luego llevar esa autoridad a este mundo. Hoy volveremos analizar las características de la generación de Josué, pero para hacerlo, quisiera alentarlos a que los analicen desde esa perspectiva.

Otro Josué

En primer lugar permítame mencionar a otro Josué por un momento, para poder comprender éste material. Este Josué en un Josué mucho más tardío, quién fue el Sumo Sacerdote, llamado a entrar a los reinos celestiales.

Luego el ángel del Señor le hizo esta advertencia a Josué: “Así dice el Señor    Todopoderoso: Si andas en mis caminos y me cumples como sacerdote, entonces gobernarás mi templo y te harás cargo de mis tribunales. ¡Yo te concederé un lugar entre estos que están aquí!” (Za 3:6-7 NVI).

“Si caminas en mis caminos y si cumples mis leyes”: esas son las cosas que hacemos aquí en éste mundo. Podemos leer el Salmo 119:1-40 para entender mas acerca de sus caminos: sus ordenanzas, su carácter, su naturaleza. Esto establece un precedente cuando cumplimos con los caminos de Dios. Luego, habla de ejecutar sus leyes: Si seguimos los principios del reino, en los reinos terrenales, veremos la manifestación del reino de los cielos en la tierra.

“Entonces también gobernarás mi casa”: gobernar la casa es algo que se debe hacer en los reinos celestiales. La casa de Dios es una dimensión de los reinos del cielo. Igualmente nosotros somos una casa, una morada, para Dios.

“Y te harás cargo de mis tribunales “: las cortes del cielo son donde Dios administra la justicia, la jurisdicción del reino de Dios, manifestada en los cielos, puede ser superada aquí en la tierra.

“Y les concederé libre acceso entre éstos que están parados aquí”: de pie ante el trono, en el cielo. El Sumo Sacerdote tuvo acceso para entrar a la presencia de Dios. Si somos capaces de gobernar la casa y tomar las riendas de los tribunales, tendremos acceso a estar en la presencia de Dios, En su presencia personal, no solamente su presencia. Esta es la diferencia entre el humo y el fuego. El Humo es un indicativo de que hay fuego en alguna parte. La presencia de Dios que experimentamos aquí en la adoración es como el humo. Pero más allá de eso está su persona, que es el fuego. Este pasaje de Zacarías describe los protocolos por los cuales debemos pasar para poder mantenernos de pie en el fuego.

Volvamos ahora a nuestro Josué original.

21. La generación de Josué alentará a las personas a escuchar la palabra de Dios directamente

Entonces Josué les dijo a los israelitas: “Acérquense y escuchen lo que Dios el Señor  tiene que decirles” (Josué 3:9 NVI).

Es importante para nosotros como individuos, venir y escuchar las palabras de Dios por nosotros mismos, y capacitar a otros para que ellos hagan lo mismo. Necesitamos llegar al trono, entrar en los tribunales, gobernar la casa. Mi intención al hacerlo yo mismo, y enseñándoles a ustedes, es que los involucro a ustedes.

Entrar en los reinos del cielo, es para todos nosotros. Aparte de eso, yo tengo un rol que es traer señales, prodigios, milagros y sanidades. Eso lo voy a buscar yo por mi cuenta. Pero usted también necesita descubrir lo que está escrito en su pergamino y buscarlo por sí mismo. Cada uno de nosotros debe cumplir el destino que está escrito en su pergamino (el cual podemos encontrar en los reinos celestiales), leerlo, comérselo, meterlo dentro de nosotros, en nuestro corazón y comenzar a ejecutarlo.

22. La generación de Josué será honrada y respetada por la próxima generación.

Va a existir una cultura de honor. Jesús dijo, “Cualquiera que recibe a un profeta por tratarse de un profeta recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo por tratarse de un justo recibirá recompensa de justo.” (Mateo 10:41 NVI) Tenemos que recibir a las personas en su don y en su llamado, para poder recibir la recompensa en nuestras vidas. Debemos honrarnos mutuamente y recibirnos unos a otros porque cada uno de nosotros tiene dones y llamados, y debemos tratar de ayudarnos mutuamente para poder cumplirlos y trabajar con ellos.

Aquel mismo día, el Señor  engrandeció a Josué ante todo Israel. El pueblo admiró a Josué todos los días de su vida, como lo había hecho con Moisés. (Josué 4:14 NVI)

23. La generación de Josué liberará a la próxima generación del reproche y los efectos de las generaciones pasadas, en una nueva revelación de actividades pasadas.

Una vez que todos fueron circuncidados, permanecieron en el campamento hasta que se recuperaron. Luego el  Señor  le dijo a Josué: hoy les he quitado de encima el oprobio de Egipto. Por esa razón, aquel lugar se llama Gilgal hasta el día de hoy. Al caer la tarde del día catorce del mes primero, mientras acampaban en la llanura de Jericó, los israelitas celebraron la Pascua (Josué 5:8-10 NVI).

Hay cosas que hemos hecho y cosas que tenemos dentro del Reino de Dios y dentro de la iglesia, en las cuales hemos operado hasta el nivel de revelación que teníamos previamente. Pero ahora todo avanza a un nivel superior.

Aquí ellos celebraron la Pascua y re-institucionalizaron la circuncisión, la cual habían dejado de hacer en el desierto. Ellos vinieron a consagrarse a Dios; se borró el reproche del pasado, se quitaron los obstáculos, se llevó a cabo la purificación y el refinamiento. Cuando entramos en un nuevo nivel de revelación, en la nueva medida en que Dios nos la abre en su plenitud, incluso en las cosas que ya hemos hecho, comenzarán a tener nuevos niveles de significado.

24. La generación de Josué funcionará con el reino angelical.

Esto es algo que le causa a los cristianos muchos problemas y argumentos innecesarios. ¿Por qué necesitamos a los ángeles si tenemos al Espíritu Santo? – usted sabe, ese tipo de comentarios. Los ángeles y el Espíritu Santo son completamente diferentes. De hecho, todos los ángeles tienen funciones propias y particulares.

Por ejemplo, una noche, cuando Ian Clayton estaba aquí, dejó caer incienso en el suelo y el aroma de la misma llenó la habitación. El aroma me llevo al Reino de los cielos y vi un dosel (como un toldo), y grandes ángeles fueron liberados del trono. Tenían alas enormes y plumas afiladas, yo podía deducir que las iban a usar como armas. Supe instintivamente quienes ellos eran ángeles cazadores. Ellos salen a traer una cosecha. Sus armas tratan de eliminar la ceguera de los ojos de las personas, lo que les impediría responder a la verdad. Y Dios los está liberando ahora mismo. Estos son diferentes a los ángeles que se reúnen, o de los ángeles que observan, o de los otros ángeles que vemos. Inclusive, notará que los describimos por su función.

Cierto día Josué, que acampaba cerca de Jericó, levantó la vista y vio a un hombre de pie frente a él, espada en mano. Josué se le acercó y le preguntó: ―¿Es usted de los nuestros, o del enemigo?    ― ¡De ninguno! —respondió—. Me presento ante ti como comandante del ejército del  Señor. Entonces Josué se postró rostro en tierra y le preguntó: ― ¿Qué órdenes trae usted, mi Señor, para este siervo suyo?    El comandante del ejército del  Señor  le contestó: ―Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar que pisas es sagrado. Y Josué le obedeció (Josué 5:13-15 NVI).

Cuando se lee que ‘él levanto los ojos’, eso significa que estaba mirando hacia los cielos, y viendo en otro reino, otra dimensión. Cuando vuelva a leer las Escrituras, verá ejemplos como este en otros lugares. Abraham también ‘alzó los ojos y miró’ y vio los tres hombres frente a su tienda (Génesis 18:2). Y en éste pasaje, el comandante del ejército del Señor, le dio a Josué una estrategia que lo ayudo a ser victorioso y exitoso.

Cuando alabamos a Dios, esa gran alabanza libera a algunos de éstos ángeles. Lea el Salmo 149 y verá más al respecto, de cómo ejecutamos juicios escritos, y como ejecutamos venganza sobre el enemigo.

Nuestra lucha no es contra carne ni sangre. La estrategia terrestre no es suficiente.

25. La generación de Josué escuchará la estrategia de Dios para la guerra.

Pero el Señor  le dijo a Josué: ¡He entregado en tus manos a Jericó, y a su rey con sus guerreros!  Tú y tus soldados marcharán una vez alrededor de la ciudad; así lo harán durante seis días.  Siete sacerdotes llevarán trompetas hechas de cuernos de carneros, y marcharán frente al arca. El séptimo día ustedes marcharán siete veces alrededor de la ciudad, mientras los sacerdotes tocan las trompetas.  Cuando todos escuchen el toque de guerra, el pueblo deberá gritar a voz en cuello. Entonces los muros de la ciudad se derrumbarán, y cada uno entrará sin impedimento (Josué 6:2-5 NVI).

Cuando Dios dijo “Mira”, ¿Cómo pudo Josué ver eso? No había sucedido todavía. La respuesta es que Dios le estaba mostrando en los reinos del cielo lo que sucedería. Es exactamente como Jesús dijo que hizo las cosas que vio hacer al Padre (Juan 5:19). ¿En que reino vio que el Padre los estaba haciendo? El Espíritu Santo revelará las cosas que están por venir, antes de que realmente sucedan, porque vemos y podemos entrar en un reino diferente.

De nuevo, cuando éste pasaje habla de una ciudad con su rey y sus guerreros, podemos entender eso únicamente en el mundo natural. Pero más allá de eso, en los reinos del cielo, también hay montañas, gobernantes y reyes. Necesitamos tratar con ellos en ese mundo para tratar con sus contrapartes en éste mundo. Como escribí la última vez, es por eso que históricamente hemos luchado por vencer en este mundo, es porque no podemos hacerlo de manera efectiva sin tratar primero con el reino celestial.

Al igual que Jesús, también necesitamos ver lo que el Padre está haciendo para traerlo a la tierra. Si así es como Jesús actuó (y él nos dijo que sí), entonces así también es como nosotros debemos actuar. Jesús vivió constantemente en dos mundos, en relación con el Padre.

La estrategia que Dios dio para Jericó fue muy clara y muy detallada. Y la estrategia que Josué recibió en los mundos celestiales, la tuvo que llevar a cabo en el reino terrenal. Necesitamos poder hacer eso, todos los días, todo el tiempo. Esto es lo que significa vivir dualmente en los reinos, ver lo que el Padre está haciendo y estar constantemente conectado.

Y esto es lo que se necesita para traer el cielo a la tierra.

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Mike Parsons
con Jeremy Westcott

En las últimas publicaciones, hemos analizado las primeras 20 características de la generación de Josué. Antes de embarcarnos en las próximas 20 características, quisiera explorar algo que he insinuado con anterioridad pero en realidad no me he abierto completamente con el lector.

La generación de Moisés

¿Recuerda como la generación de Moisés no pudo entrar? Ellos salieron de Egipto, pero regresaron, en vez de entrar a la Tierra Prometida. La razón por la cual sus errores están registrados en las Escrituras es para que nosotros podamos aprender de ellos.

“No quiero que desconozcan, hermanos, que nuestros antepasados estuvieron todos bajo la nube y que todos atravesaron el mar. Todos ellos fueron bautizados en la nube y en el mar para unirse a Moisés. Todos también comieron el mismo alimento espiritual  y tomaron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los acompañaba, y la roca era Cristo. Sin embargo, la mayoría de ellos no agradaron a Dios, y sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Todo eso sucedió para servirnos de ejemplo,  a fin de que no nos apasionemos por lo malo, como lo hicieron ellos. No sean idólatras, como lo fueron algunos de ellos, según está escrito: «Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se entregó al desenfreno». No cometamos inmoralidad sexual, como algunos lo hicieron, por lo que en un solo día perecieron veintitrés mil. Tampoco pongamos a  prueba  al Señor, como lo hicieron algunos y murieron víctimas de las serpientes. Ni murmuren contra Dios, como lo hicieron algunos y sucumbieron a manos del ángel destructor. Todo eso les sucedió para servir de ejemplo, y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos.” (1 Corintios 10:1-11 NVI)

Mil millones de trabajadores

La generación de Moisés no cruzó a su Tierra Prometida porque ellos vieron lo que tenían que enfrentar: Gigantes. ¿Vamos a cruzar a nuestra Tierra Prometida? La generación de Josué va a equipar una cosecha de mil millones de trabajadores. Los va a equipar en lo sobrenatural para traer el cielo a la tierra. Esos billones son solo los cosechadores, que eventualmente traerán la cosecha final en su plenitud, al final de los tiempos. Tendrán que existir muchos de ellos porque la batalla será cada vez más intensa, en la medida que la luz entre en la oscuridad, la desafíe y la venza. Esos cosechadores son la generación de Jesús, quienes lo verán regresar.

Algunos de los lectores de éste artículo pertenecen a la generación de Josué, otros a la generación de Jesús. Espero que nadie que lea esto pertenezca a la generación de Moisés, no quiero que se quede en el desierto.

En la tierra, así como en el cielo

Así que aquí estamos. Dios está cumpliendo sus propósitos. El final de los tiempos ha llegado: necesitamos Revelación de Él si queremos comprometernos tal y como son las cosas en el Reino de los Cielos y traerlo al mundo terrenal. Esto es lo que significa cuando oramos ‘en la Tierra, así como en el Cielo’. Depende de nosotros traer el Cielo a la Tierra.

La generación de Josué serán los precursores que han espiado la tierra. Lo que quizás no nos hayamos dado cuenta hasta ahora es que nuestra Tierra Prometida no son solamente las cosas terrenales. Para operar en al plenitud del Reino, debemos operar en los reinos celestiales y terrenales. Algunos de nuestro trabajo de espionaje se realizarán en los reinos terrenales, pero algunos en los reinos del cielo.

Dios ofreció a la generación de Moisés la tierra prometida, pero la gran mayoría de ellos dijo:”No podemos entrar.” Aun en la primera etapa de su travesía, Dios estaba dispuesto que toda la nación se reuniera con él en la cima de la montaña, pero le temieron al fuego, los relámpagos y el humo. Entonces le dijeron a Moisés: “No podemos entrar.” De igual manera, Dios les ofrece a todos acceso a los reinos celestiales ahora, porque Jesús los ha abierto para nosotros; eso es lo que significa que el velo del templo se rasgó en el momento de su muerte. Su propósito es que podamos experimentar todo lo que Él tiene para nosotros. Pero al igual que los hijos de Israel, muchos están diciendo:”No podemos entrar.”

Responsabilidad

El Reino de Dios tiene que ver con gobernar, con autoridad, y con regencia. Dios quiere que aprendamos a cómo gobernar nuestras vidas, y cómo gobernar en los reinos espirituales para traer el cielo a la tierra. Necesitamos aprender a dirigir y equipar a la generación de Jesús para que posean la tierra prometida. La palabra hebrea para ‘poseer ‘ significa ‘heredar apoderándose, desposeer, y convertirse en herederos.’ Fuimos creados como seres espirituales, para tener acceso a los reinos espirituales. Cuando Adán fue creado por primera vez, tuvo acceso a los reinos celestiales. No había nada para detenerlo. Solo el pecado le hizo perder ese acceso. La gloria con la que estaba vestido fue eliminada. Permítame ponerlo de la siguiente forma: es como si le hubiesen quitado la señal de banda-ancha de revelación, por eso ya no podía ver las cosas que estaban en esa frecuencia más alta de banda ancha; es decir, ya no podía ver los reinos del cielo.

Ahora bien, todo lo relacionado con el reino de Dios tiene un principio y un final. Pero el principio y el final son siempre el mismo. Es por eso que el pensamiento hebreo es siempre circular, no lineal como el griego. El pensamiento lineal habla de capas de cielos: el primer cielo, el segundo cielo, el tercer cielo, pero los reinos celestiales no son realmente de ese modo. Son dimensiones de autoridad. Quizás para nuestras mentes occidentales pueda parecerles así de simple y expresarlo como primero/segundo/tercero pero ésta forma de pensar es errada. Cuando leemos ‘tercer cielo‘ en los escritos de Pablo, asumimos que al menos deben existir capas por debajo, de un ‘primer’ y ‘segundo’ cielo. En el pensamiento Hebreo no existe ese tipo de implicación.

Para traer el reino de Dios a la tierra, así como esta en el cielo, implica que debemos cumplir el mandato de Adán: gobernar en el reino espiritual y hacerlo fluir en el reino natural. Cuando cumplamos ese mandato, veremos que la gloria de Dios llena la tierra:

Pero juro por mí mismo, y por mi gloria que llena toda la tierra (Nm. 14:21  NVI)

Debemos tener la experiencia de lo que significa operar en los reinos celestiales, si queremos incorporar a otras personas.; y eso es lo que Dios está haciendo ahora entre su pueblo. Él está abriendo camino para que nosotros podamos obtener acceso y comencemos a operar en los ámbitos el terrenal y el celestial. Aprendemos a gobernar en los reinos celestiales y luego aplicamos esa regla aquí.

Operar en autoridad

Antes de que podamos gobernar en este reino, necesitamos operar en autoridad en lugares celestiales.

Tenemos que subir y bajar antes de que podamos ir de un lado a otro. El problema es que hemos estado tratando de bajar el cielo, mientras estamos en el reino de la tierra. Es por eso que hemos sido golpeados  tanto por el enemigo; hemos estado tratando de enfrentarnos a las fuerzas espirituales de maldad y oscuridad con la dimensión de autoridad que tenemos aquí. Necesitamos llevar la autoridad celestial para derrotarlos. Es una dimensión diferente de autoridad. Para ejercer la autoridad celestial necesitamos subir,  y bajar el cielo con nosotros.

En la isla de Patmos, en el Espíritu Juan oyó una voz que decía: “Sube acá” (Ap.4:1b NVI). Esa voz todavía nos está hablando hoy. ¿Lo puedes escuchar?

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