La caída de Lucifer, el portador de la luz.

Mike Parsons
con Jeremy Westcott – 

Hemos visto que algo catastrófico sucedió entre los primeros dos versículos de Génesis. Satanás calló.

Cuando Dios hizo la tierra, tal como es ahora, la quitó de la esfera en la que estaba y la colocó en el tiempo y en el espacio. Dios dijo “Hágase la luz” antes de que Él hiciera el sol, la luna, y las estrellas. Porque Él es luz y esa es luz creativa. Y hay dos velocidades de luz: La primera es la velocidad de la luz que opera en los reinos celestiales y la segunda es la velocidad de la luz que opera en la tierra, la cual está bajando de velocidad (tal como algunos científicos lo has sugerido), aunque al principio ambas velocidades de luz eran iguales. Después de la caída de Adam, la velocidad de la luz en la tierra comenzó a disminuir. Es por eso que la tierra tiene 10.000 años de antigüedad de acuerdo a los relatos bíblicos, y sin embargo tiene 14 mil millones de años según lo que ha medido la ciencia. El tiempo era diferente, el tiempo se extendía, los cielos se extendían.

Hay un pasaje en 2 Pedro que habla de éste período:

Éstos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua. (2 Pedro3:5-6 RV)

Esta no es la inundación de Noé. Esto habla de la destrucción original de la tierra y la caída de Satanás. La tierra se inundó con agua en ese momento, la primera inundación. Es por eso que encontramos que el Espíritu de Dios estaba “empollando” sobre las aguas. Génesis 1:2

El querubín ungido que cubre

Necesitamos entender que sucedió cuando Satanás calló. El era originalmente uno de esos ángeles que cubren el trono, Uno de los que clamaban “Santo, Santo, Santo”. Cuando él clamaba ‘Santo’, exclamaba maravillado mientras recibía la revelación de los propósitos de Dios.

En algún momento, Dios reveló su plan para usar al hombre, una persona con ADN, para llevar el ADN de Dios en la tierra. Y Dios le reveló que esos hijos que tenían Su ADN iban a heredar la tierra y los cielos (en lugar de los hijos de gloria, los ángeles)

En vez de gritar ‘Santo’, esta vez, de repente, algo más comenzó a formarse en el corazón de Satanás. Él se rebeló, y en su corazón decía “quiero ascender al lugar donde yo seré así”

Ahora bien, Satanás tenía una forma reptil y estaba cubierto de piedras. Él fue llamado Lucifer, el portador de luz, y también fue el líder de la adoración del cielo. De manera que esas piedras supuestamente debían reflejar la gloria de Dios. Se suponía que él debía entrenar al hombre para llegar a la plenitud de Dios.

En Ezequiel 28 podemos leer sobre la caída de Satanás.

“Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.” (Ezequiel 28:12-13 RV).

El jardín de Dios (Edén) estaba conectado a la tierra. En Génesis dice que Dios tenía un jardín, y luego plantó un jardín al este del Edén. Entonces había dos jardines, y en ese punto el cielo y la tierra se superpusieron. El jardín de Dios fue donde Dios caminó, y Adán tenía acceso a eso; allí era donde se encontraba el árbol de la vida.

Y luego leemos acerca de todas las piedras que cubrieron el cuerpo de Satanás. Notarán que Satanás tenía nueve piedras, pero el Hombre tiene 12 piedras: La coraza del Sumo Sacerdote tenía 12 piedras, hubo 12 tribus de Israel, hay 12 fundaciones para la Nueva Jerusalén, 12 frutas en el Árbol de la vida. El número 12 habla de gobierno, y se suponía que el hombre debía ejercer un gobierno piadoso.

[La numerología bíblica es realmente interesante: los 3, 7, 10, 12, 40 se encuentran en todas partes una vez que reconoces su existencia, pero no podemos profundizar en eso ahora.]

Luego el capitulo continua: “Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.” (Ezequiel 28:14-16 RV)

El cielo está en una montaña, “la montaña santa de Dios” (v.14). Toda la estructura del cielo es una montaña y hay una meseta en la cima. En la montaña hay un trono y desde el trono corre un río de fuego; para ilustrarlo, imagine el fluir de la lava de un volcán. Hay piedras que operan en ese fuego, estas son piedras de revelación. Yo he estado en esa montaña y he caminado sobre esas piedras, en aluna otra ocasión quizás explique cuáles son. Estas piedras representan lo que Satanás hubiese hecho para traer al Hombre a la plenitud de Dios.

Pero luego se encontró injusticia en él; y fue descubierto debido a su papel como querubín que cubre el trono y por la revelación que Dios le dio. Las escrituras continúan hablando sobre las contrataciones (intercambios) y sobre cómo fue lleno de violencia.

Nuevamente, voy a tener que enseñar acerca de lo que es el intercambio y los pisos de negociación en otra ocasión porque tiene que ver con pactos y con intercambios. Por ahora entendamos que funcionó de la siguiente manera: Satanás tenía información, revelación de lo que Dios iba hacer, y la intercambió con otros ángeles. El hombre iba a heredar los cielos, en lugar de hacerlo los ángeles, porque los ángeles eran espíritus ministradores para aquellos que heredarían la salvación (Hebreos 1:14). Todos los ángeles fueron creados para nosotros y eso ahora quedó claro. Cuando Satanás descubrió esta revelación, se dirigió donde los otros ángeles y un tercio de ellos decidieron recibirla y actuar consecuentemente, porque ellos iban a tratar de gobernar los cielos en lugar del Hombre.

Como un rayo del cielo

Así que Satanás cayó, como un rayo del cielo, dijo Jesús. Como resultado de su caída, Satanás ya no tiene acceso al cielo (pero no ha perdido el acceso a los reinos celestiales). Satanás no tiene acceso al Río de la Vida, ni a las piedras de fuego, ni a ninguna otra cosa que se encuentre en ese reino celestial.

Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. (Apocalipsis 12:7-9 RV)

Aquí se hace referencia a Satanás como Dragón. (Hace unas semanas escribí sobre dragones y gigantes en la publicación anterior). De aquí es de donde viene la palabra “Dragón”: es una descripción de Satanás. Un tercio de los ángeles – y ese es un gran número- recibieron el intercambio que Satanás les ofreció y cayeron con él.

Como mencioné anteriormente, eso sucedió en la creación original. La actividad de Satanás en la tierra trajo como consecuencia el juicio de Dios sobre ella con la primera inundación. Es por ello que el planeta estaba “sin forma y vacio”, cubierto en agua sobre la cual el Espíritu flotaba, incubaba, empollaba, o vibraba (Génesis 1:2) Y en la segunda creación, la rebelión de Adán la daría a Satanás acceso al cielo otra vez a algunos de esos reinos.

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