Guerra de Semillas

Mike Parsons
con 
Jeremy Westcott

Cuando Satanás cayó, estaba tratando de anular el plan eterno de Dios, que el Hombre herede los cielos. Él quería ese lugar de gobierno para sí mismo.

A continuación hay un diagrama que he utilizado en Freedom Church para enseñar acerca de la guerra espiritual.

Si tiene dificultad en leer lo enunciado en cada área debido al tamaño de la letra, usted puede hacer click en la imagen para verla ampliada o bajar el archivo PDF.

El tiempo y la eternidad

A la izquierda, usted puede observar la eternidad, el escenario de Génesis 1:1, antes de lo que conocemos como tiempo. Dios creó la tierra para ser habitada, pero luego Lucifer se reveló, tal como lo vimos anteriormente, y fue arrojado a la tierra, esto trajo como consecuencia el juicio de Dios y el primer diluvio.

Si usted se mueve a la derecha, encontrará Génesis 1:2, dentro del contexto del tiempo, ahora. La tierra no tiene forma y está vacía. Dios comienza de nuevo. Él recrea la tierra. ¿Cuánto tiempo duró entre el versículo 1 y el versículo 2? No tenemos idea. Tampoco sabemos cuánto tiempo transcurrió entre los versículos 2 y 3. Pudo haber sido microsegundos, pudo haber sido 14 mil millones de años. No lo sabemos.

La caída del Hombre

Luego viene la semana de la (re)-creación seguida de la historia de la caída de Adán, ya que ahora Satanás se relaciona con Adán y Eva. Y les ofrece lo único que tiene para comerciar e intercambiar – información. Él les ofrece la oportunidad de ser como Dios, pero sin Dios. La oportunidad de saber, sin Dios. La oportunidad de gobernar, sin Dios (mas tarde probaría lo mismo con Jesús en el desierto). Esta es la raíz del humanismo.

Intercambio – semillas por información

Satanás ofrece darles información a cambio de algo. No comercializaron cuando comieron de un árbol, ese es un lenguaje muy simbólico, si lo lee en el lenguaje original. Satanás los cubrió con su sombra y tomó su ADN. Él sabía que el ADN era lo único que puede heredar los cielos.

Ahora que tiene el ADN, produce una semilla. Esa puede ser una idea desconocida para muchos lectores, pero está justo allí en las escrituras. En Génesis 3:14-15 encontramos la primera profecía de la venida de un Mesías, un Redentor, y en el versículo 15 leemos acerca de la simiente de Satanás: “Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la simiente de ella. Él te herirá en la cabeza y tu le herirá el talón. Dios está hablando con Satanás y dice: “Tu simiente y su simiente”. Está muy claro que Satanás tiene semilla.

Guerra de semillas

Así fue como Satanás llego a obtener esa semilla. Caín y Abel, que eran gemelos, tenían padres diferentes. (Gemelos bicigóticos – cada uno se implanta de forma independiente dentro de su saco, con su propia placenta, y su propia bolas amniótica.) El padre de Abel fue Adán, y su ADN fue para producir lo que se llama ‘la semilla de la mujer.’ Excepto que Caín lo mató, y Dios tuvo que restituir esa línea a través de Set. El padre de Caín era Satanás. Usted puede notar como en todo este periodo hay una guerra de semillas, donde la semilla de Caín busca gobernar.

Contaminando la semilla

Durante el tiempo de Noé, leemos que habían caído los ángeles observadores – Los Ben Elohim (hijos de Dios), cayendo a la tierra y abandonando su propia morada. (Judas 1:6). Ellos hacen algo similar con las mujer humanas, las cubrieron con su sombra (esto no es sexo como lo conocemos, sino cubrirlas con su ADN) para producir una raza de gigantes llamada Nephilim. La guerra espiritual se vuelve más intensa, luchando por la pureza de la semilla. El juicio viene nuevamente con el diluvio, pero Dios preserva la semilla de la mujer.

Jesús la Semilla

Sabemos que Jesús fue la semilla profetizada, la que iba  a aplastar la cabeza de Satanás (aunque él le heriría el talón). Satanás no lo sabía, para su plan e intensión era evitar el cumplimiento de esa profecía, al eliminar y corromper la línea de semillas antes que pudiese suceder.

Abraham y su simiente

¿Recuerda el pacto que Dios hizo con Abraham? Este fue un pacto que Dios hizo con Abraham y ‘su simiente’ (Gálatas 3:16) Y a lo largo del periodo del Antiguo Testamento, Satanás intento todo lo que pudo para frustrar el plan de Dios. Desde el genocidio bajo el faraón hasta la masacre de los inocentes bajo Herodes, él intento todo para evitar el cumplimiento de las palabras de Dios en Génesis 3:15. Inclusive, cuando Jesús estaba listo para comenzar su ministerio, como lo mencioné anteriormente, Satanás intentó descarrilar su destino en el desierto.

La profecía cumplida

La cruz, pensó era su momento de supremo triunfo. Solo para descubrir que, a pesar de sus mejores esfuerzos, todo lo que había hecho era caer en el propósito eterno de Dios, y él coopero en hacer cumplir lo prometido y traer ese golpe aplastante sobre su cabeza.

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La caída de Lucifer, el portador de la luz.

Mike Parsons
con Jeremy Westcott – 

Hemos visto que algo catastrófico sucedió entre los primeros dos versículos de Génesis. Satanás calló.

Cuando Dios hizo la tierra, tal como es ahora, la quitó de la esfera en la que estaba y la colocó en el tiempo y en el espacio. Dios dijo “Hágase la luz” antes de que Él hiciera el sol, la luna, y las estrellas. Porque Él es luz y esa es luz creativa. Y hay dos velocidades de luz: La primera es la velocidad de la luz que opera en los reinos celestiales y la segunda es la velocidad de la luz que opera en la tierra, la cual está bajando de velocidad (tal como algunos científicos lo has sugerido), aunque al principio ambas velocidades de luz eran iguales. Después de la caída de Adam, la velocidad de la luz en la tierra comenzó a disminuir. Es por eso que la tierra tiene 10.000 años de antigüedad de acuerdo a los relatos bíblicos, y sin embargo tiene 14 mil millones de años según lo que ha medido la ciencia. El tiempo era diferente, el tiempo se extendía, los cielos se extendían.

Hay un pasaje en 2 Pedro que habla de éste período:

Éstos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua. (2 Pedro3:5-6 RV)

Esta no es la inundación de Noé. Esto habla de la destrucción original de la tierra y la caída de Satanás. La tierra se inundó con agua en ese momento, la primera inundación. Es por eso que encontramos que el Espíritu de Dios estaba “empollando” sobre las aguas. Génesis 1:2

El querubín ungido que cubre

Necesitamos entender que sucedió cuando Satanás calló. El era originalmente uno de esos ángeles que cubren el trono, Uno de los que clamaban “Santo, Santo, Santo”. Cuando él clamaba ‘Santo’, exclamaba maravillado mientras recibía la revelación de los propósitos de Dios.

En algún momento, Dios reveló su plan para usar al hombre, una persona con ADN, para llevar el ADN de Dios en la tierra. Y Dios le reveló que esos hijos que tenían Su ADN iban a heredar la tierra y los cielos (en lugar de los hijos de gloria, los ángeles)

En vez de gritar ‘Santo’, esta vez, de repente, algo más comenzó a formarse en el corazón de Satanás. Él se rebeló, y en su corazón decía “quiero ascender al lugar donde yo seré así”

Ahora bien, Satanás tenía una forma reptil y estaba cubierto de piedras. Él fue llamado Lucifer, el portador de luz, y también fue el líder de la adoración del cielo. De manera que esas piedras supuestamente debían reflejar la gloria de Dios. Se suponía que él debía entrenar al hombre para llegar a la plenitud de Dios.

En Ezequiel 28 podemos leer sobre la caída de Satanás.

“Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.” (Ezequiel 28:12-13 RV).

El jardín de Dios (Edén) estaba conectado a la tierra. En Génesis dice que Dios tenía un jardín, y luego plantó un jardín al este del Edén. Entonces había dos jardines, y en ese punto el cielo y la tierra se superpusieron. El jardín de Dios fue donde Dios caminó, y Adán tenía acceso a eso; allí era donde se encontraba el árbol de la vida.

Y luego leemos acerca de todas las piedras que cubrieron el cuerpo de Satanás. Notarán que Satanás tenía nueve piedras, pero el Hombre tiene 12 piedras: La coraza del Sumo Sacerdote tenía 12 piedras, hubo 12 tribus de Israel, hay 12 fundaciones para la Nueva Jerusalén, 12 frutas en el Árbol de la vida. El número 12 habla de gobierno, y se suponía que el hombre debía ejercer un gobierno piadoso.

[La numerología bíblica es realmente interesante: los 3, 7, 10, 12, 40 se encuentran en todas partes una vez que reconoces su existencia, pero no podemos profundizar en eso ahora.]

Luego el capitulo continua: “Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.” (Ezequiel 28:14-16 RV)

El cielo está en una montaña, “la montaña santa de Dios” (v.14). Toda la estructura del cielo es una montaña y hay una meseta en la cima. En la montaña hay un trono y desde el trono corre un río de fuego; para ilustrarlo, imagine el fluir de la lava de un volcán. Hay piedras que operan en ese fuego, estas son piedras de revelación. Yo he estado en esa montaña y he caminado sobre esas piedras, en aluna otra ocasión quizás explique cuáles son. Estas piedras representan lo que Satanás hubiese hecho para traer al Hombre a la plenitud de Dios.

Pero luego se encontró injusticia en él; y fue descubierto debido a su papel como querubín que cubre el trono y por la revelación que Dios le dio. Las escrituras continúan hablando sobre las contrataciones (intercambios) y sobre cómo fue lleno de violencia.

Nuevamente, voy a tener que enseñar acerca de lo que es el intercambio y los pisos de negociación en otra ocasión porque tiene que ver con pactos y con intercambios. Por ahora entendamos que funcionó de la siguiente manera: Satanás tenía información, revelación de lo que Dios iba hacer, y la intercambió con otros ángeles. El hombre iba a heredar los cielos, en lugar de hacerlo los ángeles, porque los ángeles eran espíritus ministradores para aquellos que heredarían la salvación (Hebreos 1:14). Todos los ángeles fueron creados para nosotros y eso ahora quedó claro. Cuando Satanás descubrió esta revelación, se dirigió donde los otros ángeles y un tercio de ellos decidieron recibirla y actuar consecuentemente, porque ellos iban a tratar de gobernar los cielos en lugar del Hombre.

Como un rayo del cielo

Así que Satanás cayó, como un rayo del cielo, dijo Jesús. Como resultado de su caída, Satanás ya no tiene acceso al cielo (pero no ha perdido el acceso a los reinos celestiales). Satanás no tiene acceso al Río de la Vida, ni a las piedras de fuego, ni a ninguna otra cosa que se encuentre en ese reino celestial.

Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. (Apocalipsis 12:7-9 RV)

Aquí se hace referencia a Satanás como Dragón. (Hace unas semanas escribí sobre dragones y gigantes en la publicación anterior). De aquí es de donde viene la palabra “Dragón”: es una descripción de Satanás. Un tercio de los ángeles – y ese es un gran número- recibieron el intercambio que Satanás les ofreció y cayeron con él.

Como mencioné anteriormente, eso sucedió en la creación original. La actividad de Satanás en la tierra trajo como consecuencia el juicio de Dios sobre ella con la primera inundación. Es por ello que el planeta estaba “sin forma y vacio”, cubierto en agua sobre la cual el Espíritu flotaba, incubaba, empollaba, o vibraba (Génesis 1:2) Y en la segunda creación, la rebelión de Adán la daría a Satanás acceso al cielo otra vez a algunos de esos reinos.

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Los Cielos y La Tierra

Mike Parsons
c
on Jeremy Westcott –  

Josué el sumo sacerdote

Luego el ángel del Señor le hizo esta advertencia a Josué: «Así dice el Señor Todopoderoso: »”Si andas en mis caminos y me cumples como sacerdote, entonces gobernarás mi templo y te harás cargo de mis atrios. ¡Yo te concederé un lugar entre estos que están aquí!” (Zacarías 3:6-7 NVI).

Observamos la última vez como existe una progresión de sucesos o requisitos en las cosas que Josué debe hacer si quiere disfrutar del libre acceso a los reinos de los cielos. Josué comienza caminando en los caminos de Dios, luego continúa cumpliendo sus leyes como sacerdote. Vamos a estudiar esos reinos celestiales a los que Josué tendría acceso, pero primero revisemos esas leyes.

12 Leyes de Jerusalén

Estas leyes no son los Diez Mandamientos. Son leyes en el sentido de ‘principios’, y describen como trabaja Dios dentro de su reino.

  • La ley del Espíritu de vida
  • La ley del pecado y de muerte.
  • La ley del amor.
  • La ley de la fe.
  • La ley de la siembra y la cosecha.
  • La ley de la primera mención. *
  • La ley de los primogénitos.
  • La ley de la abundancia.
  • La ley de justicia.
  • La ley de juicio.
  • La ley de gracia.
  • La ley de rectitud.

Estos son los principios de cómo Dios funciona y como nosotros debemos funcionar en el reino. Al igual que Josué, cuando comenzamos a hacerlo, obtenemos acceso libre a los reinos del cielo.

 Los Reinos Celestiales

Quisiera compartir con ustedes una representación de esos reinos del cielo, para que tengan una idea de cómo estos reinos se relacionan entre sí. Por favor, tenga en consideración que el siguiente gráfico es solo una representación y que nuestra compresión se esta desarrollando a través del tiempo.

Usted notará que hay reinos debajo de la tierra. De hecho, hay tres reinos en la tierra; tres reinos en el reino de los cielos (uno de esos reinos le fue dado a Adán) y hay una atmósfera entre ellos, formando así siete. Usted siempre encontrará el número siete en las cosas de Dios, porque el siete habla de finalizar y es el número perfecto.

Cada reino celestial tiene siete dimensiones o niveles de autoridad dentro de él. Todavía no se cuales son todos, pero sé que están vinculados a la estructura de las cortes (este tema fue explicado en la última sesión de la serie Transformación, disponible [sólo en inglés] en nuestro sitio web).

Debajo de la atmósfera de la tierra, hay varios lugares: Seol, el cuarto de los trofeos de Satanás, y las prisiones de oscuridad donde hay ángeles envueltos. También hay otros lugares allí, pero no voy a explicarlos ahora.

Es importante comprender que no tiene que atravesar un dominio para llegar a otro. Eso, nuevamente, es un pensamiento griego. Dios me ha mostrado muchos de éstos reinos, y es solo a través del tiempo que he llegado a entender dónde se encuentran.

Estudiemos algunas escrituras, porque necesitamos ver los comienzos para ver como ocurrió esto.

Satanás cayó

Al principio (Génesis 1:1) Dios creo los cielos y la tierra. El creó los cielos primero. Los cielos no solo eran físicos, sino todos los reinos que acabamos de ver: reinos de SU reino, reinos de SU autoridad. El reino es SU autoridad, gobierno y dominio. Se suponía que Adán tenía que traer lo que estaba en esos reinos a la tierra. Se suponía que la Tierra reflejara el cielo. La Tierra no estaba en el mismo lugar que la conocemos ahora. Eso fue antes del tiempo, de hecho el tiempo no existía para ese entonces. Y creó hijos de Dios que fueron los ángeles, particularmente los Ben Elohim, que estaban preparando la tierra para el hombre.

Ahora observemos el versículo 2: La tierra estaba sin forma y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie de las profundidades, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. Pero Dios no lo creo de esa manera. Algo sucedió entre que Dios creó los cielos y la tierra y la tierra estaba sin forma y vacía.

Lo que sucedió fue lo siguiente: Satanás cayó.

Esto sucedió antes que Adán fuera creado. El Espíritu estaba flotando, resonando sobre la superficie de las aguas. El hecho de que todo el planeta estaba cubierto de agua indica que hubo un juicio. Dios no lo creó así.

Porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. (Colosenses 1:16 NVI)

Todo fue creado para Jesús. Los tronos, los dominios, los principados y potestades no son los nombres de los demonios. No son los nombres de los ángeles caídos (aunque los ángeles caídos actualmente operan en esos reinos de autoridad y poder). Entonces todas estas cosas – tronos, dominios, principados y potestades – fueron creadas para Jesús. ‘Todas las cosas visibles e invisibles fueron creadas para Él’: pero las cosas que ahora son invisibles, para nosotros, para el ojo natural, no fueron invisibles para le ojo espiritual de Adán.

El gobierno del reino es cuando el cielo viene a la tierra. Se trata de provocar en la tierra un reflejo de lo que está en el cielo. Lo que sea que vea en el cielo, esas son las cosas que Dios quiere ver resueltas en nosotros. Los principios del cielo deben verse reflejados en nuestras propias vidas, y luego en el mundo que nos rodea (comenzando con nuestras esferas de influencia). Todo lo que está en el cielo, Dios lo quiere traer a la tierra.

¿Cómo era la Tierra cuando Dios la creó?¿Cómo podemos saber que originalmente no fue creada sin forma y vacía? (como lo haría una lectura diferente de Génesis 1:2). Observemos éste versículo de Isaías:

Porque así dice el Señor, el que creó los cielos; el Dios que formó la tierra, que la hizo y la estableció; que no la creó para dejarla vacía, sino que la formó para ser habitada: «Yo soy el Señor, y no hay ningún otro.» (Isaías 45:18 NVI ). Él no creó un lugar para desperdiciarlo.

Conectado al Reino de los Cielos

Este es el relato de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, en el día que el Señor Dios hizo la tierra y el cielo. (Génesis 2:4). ¿Puede observar como las dos mitades de éste versículo se refieren a cosas diferentes? Una mitad dice ‘creó los cielos y la tierra’ y luego dice ‘hizo los cielos y la tierra’. Originalmente los creó, luego algo pasó para estropearlo (y hemos visto lo que era); Y de aquello que no tenía forma y era vacío Él creó la tierra y el cielo. En la creación original, no había estrellas, planetas, y galaxias como los conocemos ahora. No existían en la creación porque la tierra estaba en el centro de ese círculo, con una conexión directa e ininterrumpida al cielo. La Tierra siempre fue (y aún es) la intención de estar conectado al cielo.

Ahora sabemos que Adán tuvo acceso para caminar con Dios. La tierra, es el centro de todo, estaba conectada con el reino del cielo. Hubo una superposición entre el Edén (el jardín de Dios) y el jardín que Dios le plantó a Adán. Eso significa que Adán tenía acceso a cada reino en nuestro diagrama desde debajo de la tierra hacia arriba, incluyendo el reino de los Cielos. Después de la caída, todo se movió en el tiempo y en el espacio, y la tierra ya no estaba conectada al cielo de la misma manera. El eje de la Tierra se movió y todo se volvió elíptico en lugar de circular, inclusive hasta la órbita de los electrones alrededor del núcleo del átomo.

Si Adán no hubiera caído, y si hubiera comido del Árbol de la vida (que era el camino hacia la vida), habría tenido acceso a los reinos superiores: el Cielo de los cielos, la Perfección, y la Eternidad.

Pero como sabemos, eligió un camino diferente.

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* La Ley de la Primera Mención establece el  precedente de cómo debemos interpretar una palabra o frase en la Biblia. Dado que todo lo referente a Dios es circular, en muchos casos tenemos que regresar al libro de Génesis si queremos entender  apropiadamente lo que ocurre en el libro de Apocalipsis.

Los Reinos del Cielo

Mike Parsons
con Jeremy Westcott – 

La historia hasta ahora…

[Febrero 2013]

En el verano del 2010, Mike hizo un ayuno de 40 días. Dios le reveló mucho durante ese ayuno y durante los mese siguientes. Mike comenzó a compartir algo de la revelación que obtuvo con Freedom Church aquí en Barnstaple. Mientras tanto Jeremy había estado trabajando con las redes sociales y blogs en otro contexto. En Septiembre 2011 comenzó a sentir que Dios los estaba invitando a utilizar los medios disponibles para poner esa revelación y enseñanza a la disposición de la Iglesia de Cristo.

Como resultado, creamos este blog Sons of Issachar, la cuenta de twitter @FreedomARC y la página de Facebook. Más tarde también comenzamos a publicar en Google+ y Pinterest, y agregamos un canal de YouTube, un sitio web de Freedom Apostolic Resources y una introducción estructurada de cómo vivir dualmente en los reinos del cielo y la tierra – el programa Engaging God.

Aquí en el blog, 15 meses después, terminamos con las enseñanzas de Mike sobre el calendario profético. Esa serie se cerró con las 40 características de la generación de Josué, las cuales fueron ampliamente compartidas y apreciadas en todo el mundo.

Hacia el final de ese blog de las 40 caracteristicas de la generación de Josué, Mike comenzó a compartir una nueva revelación acerca de cómo podemos obtener acceso a los reinos del cielo, y por qué tenemos que hacerlo. En esta próxima serie de “Kingdom Realms”, El Reino de los Cielos, nos gustaría explorar algo de eso con más detalle, y alentarle a que en la medida que lea, practique el acceso a los reinos del cielo y que experimente por si mismo.

[Abril 2018]

Si usted desea mantenerse al día con nosotros, generalmente puede escuchar el audio del último mensaje de Mike en Freedom Church desde la media tarde del domingo en que se imparte. Simplemente visite nuestra página de inicio del sitio web de Freedom Church y haga clic en el enlace ‘Latest message’. Las publicaciones más recientes en este blog reflejarán lo que Dios está haciendo actualmente entre nosotros también. Puede comprar el audio de las enseñanzas de Mike en nuestro sitio web Freedom Apostolic Resources.  Finalmente, explore nuestro programa Engaging God: ¡Le ofrecemos un período de prueba gratuito de dos semanas y le prometemos que vale la pena examinarlo!

Por favor tome en consideración que tanto ‘latest message’ como ‘Engaging God’ no han sido traducidos todavia al Español.

Libre acceso a los reinos del cielo

La primera vez que usted escucha hablar sobre los reinos celestiales, al principio lo encontrará bastante desafiante. Es posible que nunca haya escuchado esto en la iglesia antes. No se sorprenda si su espíritu comienza a responder antes que su mente.

Es fácil confundirse o quedarse atascado tratando de entenderlo todo desde un punto de vista lógico. Sin mencionar el hecho de que algunos de ustedes probablemente estén tratando de averiguar si nos hemos salido completamente de las vías del tren…

Por favor, tranquilice su mente y deje que su espíritu le guíe. No vamos a pedirle que haga algo que no esté firmemente arraigado en la palabra de Dios. Pero la palabra escrita no es Dios mismo, es un trampolín desde el cual puedes encontrarlo. La verdad es que solo puedes entender esto por experiencia, y es esa experiencia la que deseamos que usted disfrute.

“Le otorgaré acceso gratuito”

“Luego el ángel del Señor le hizo esta advertencia a Josué: «Así dice el Señor Todopoderoso: »“Si andas en mis caminos y me cumples como sacerdote, entonces gobernarás mi templo y te harás cargo de mis atrios. ¡Yo te concederé un lugar entre estos que están aquí! “(Zacarías 3:6-7 NVI)
En ese momento, Josué esta en los reinos celestiales, no en la tierra, y los otros que están allí son seres celestiales. Aquí es donde Dios le promete al sacerdote Josué que tiene libre ‘acceso’.

Pero hay condiciones. Como Dios no muestra favoritismo (Romanos 2:11), sabemos que si cumplimos esas condiciones, la misma oferta está abierta para nosotros. Y en esas condiciones podemos ver una progresión diferente. Esta es, camina en SUS caminos, realiza SUS servicios, gobierna SU casa, estar a cargo de SUS tribunales: entonces, podremos permanecer en su presencia en un reino diferente.

Moisés conocía los caminos de Dios

Dio a conocer sus caminos a Moisés; reveló sus obras al pueblo de Israel (Salmo 103:7 NVI).
Moisés conocía los caminos de Dios. Había una razón para eso: estaba dispuesto a a arriesgarse a relacionarse con Dios, a encontrarse con él cara a cara, cuando el resto de Israel se mantenía alejado del fuego y del humo en la cima de la montaña. No es fácil conocer los caminos de Dios. Pero Él nos invita a venir como lo hizo Moisés, a los reinos celestiales, a su presencia, a su gloria.

¿Recuerda cómo Moisés le pidió a Dios que le mostrara su gloria, como pasó Dios delante de él y no pudo ver el rostro de Dios , sino solo lo que la Reina Valera llama ‘mis espaldas’? Ahora bien, cuando leemos esto con una mentalidad griega (occidental) probablemente pensamos que significa que vio la espalda física de Dios. ¿Cómo sería la espalda física de Dios? Pero con una cosmovisión Hebrea, entendemos que lo que Moisés vio fue la historia, las cosas que Dios había hecho, todo lo que había sucedido hasta ese momento. Así es como Moisés pudo escribir los primeros cinco libros de la Biblia, incluida la historia de la creación y todos los demás eventos que sucedieron antes de su vida.

Pero el resto de la nación de Israel no subió a esa montaña, y todo lo que vieron fue lo que Dios hizo. Vieron sus obras, vieron sus milagros, pero en realidad no vieron, ni entendieron, quien es Él, como es Él. Dios nos invita hacer lo que hizo Moisés, para que podamos conocer SUS caminos. Y cuando conocemos SUS caminos, podemos hacer las obras que Él hace.

Moisés realizó milagros. Sacó agua de la roca: utilizó su vara, ejercitó su poder. Israel solamente recibía. Toda la nación vió las obras, pero ninguna de ellas hizo las obras como lo hizo Moisés. Jesús dijo:
Entonces Jesús afirmó: —Ciertamente les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su Padre hace, porque cualquier cosa que hace el Padre, la hace también el Hijo. (Juan 5:19 NVI).

Y espera que hagamos las obras que él hizo, y aún mayores.
Si vamos a caminar en SUS caminos, primero debemos conocer SUS caminos. Para hacer la sobras de Dios necesitamos conocer los caminos de Dios. Entonces podremos estar entre aquellos que traen el reino del cielo a la tierra.

Camina en los caminos de Dios

La Palabra será nuestra garantía para mantenernos en la verdad. Será el patrón, el criterio, una línea de plomada. El Logos, la palabra de Dios, será un ancla para todo lo que hacemos: Jesús es la palabra de Dios, el Logos, la Palabra viviente. Si conocemos a Jesús y conocemos la palabra escrita de Dios, podemos conocer los caminos de Dios. Los caminos de Dios revelan su carácter, por lo que es realmente importante que estemos familiarizados con SUS caminos.
Si observamos el Salmo 119, los primeros 40 versículos hablan particularmente de su palabra, caminos, testimonios, juicios, leyes, preceptos, estatutos, ordenanzas, mandamientos, prodigios. Si meditamos en esas facetas de su revelación, nos damos cuenta de que son todas diferentes, y que cada una expresa un aspecto diferente de su carácter.

Medita en la Palabra

Meditación es realmente la clave. “‘Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.” (2 Corintios 3:18 NVI). Al meditar en la palabra, lo que está escrito en la palabra, se convierte en una puerta a la experiencia, y nos convertimos en lo que contemplamos. Y mientras más contemplamos, mas nos volvemos como lo que, o como a quien, contemplamos. Somos transformados. La palabra “metamorfoseados” como una oruga que se transforma en mariposa. Se produce un cambio en su ADN. Meditar en la palabra puede transformarnos profundamente.

De manera similar, cuando recibimos el ADN de Dios al partir el pan, la luz entra en nuestro ADN, y somos transformados.

Necesitamos escuchar la palabra Rhema también, la palabra que Dios habla en ese momento directo a nuestro corazón. Cuando meditamos en la palabra escrita, esa palabra puede convertirse en una palabra Rhema para nosotros cuando el Espíritu Santo nos enseña y somos atraídos hacia algún tipo de mensaje, que habla directamente a nuestra situación. También podemos tener encuentros cara a cara con Dios donde Él nos habla directamente a nosotros. Cuando eso sucede, sabemos que es Dios porque esa revelación se va a alinear con la verdad de su naturaleza que ya conocemos, y no entrará en conflicto ni contradecirá la palabra escrita. Eso es lo que queremos decir cuando decimos que podemos usar la palabra escrita como el patrón, el criterio o una línea de plomada.

Salmo 119

Si regresa nuevamente al Salmo 119, notará que los primeros 40 versículos existe un conjunto de palabras que expresan cosas que debemos hacer para conocer y experimentar y seguir SUS caminos. Esas son palabras como: caminar, observar, buscar, mirar, atesorar, contar, regocijarse, meditar, establecer, deleitar, vivir, anhelar, aferrarse, correr, inclinarse, reverenciar, y dar gracias.

Una vez más, hay palabras en esos versículos que describen como Dios responderá nuestra búsqueda y nuestro caminar: Él bendecirá (es decir, nos capacitará para prosperar, para tener éxito al nivel más alto), ordenará, enseñará, abrirá los ojos, quitará el reproche, avivará, responderá, fortalecerá, otorgará, engrandecerá nuestros corazones, nos dará entendimiento abundantemente.

Estas son algunas de los senderos, los protocolos y los procesos que necesitaremos para seguir si queremos experimentar y demostrar la vida de Dios por completo.

Necesitamos tomarnos el tiempo para leer y meditar en las escrituras.
¿Por qué no utiliza la sección de “Responder” a continuación para compartir los conocimientos que recibe? Al hacerlo alienta a los demás lectores.

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