Experimentar el Conocimiento Intimo de Dios

Mike Parsons

Conocer nuestra identidad como hijos de Dios, comienza con saber realmente quien y como es Dios y no sólo saber acerca de él. ¿Quiénes somos? Nosotros como hijos de Dios, somos Realeza. Tenemos una identidad Real. Somos sacerdotes – los que tienen acceso libre y pleno a las cosas santas de Dios. Somos una habitación de Dios – El Padre, El Hijo y Espíritu Santo han hecho su hogar en nosotros y queremos que se expresen a través de nosotros. Bill Johnson dice que “Dios está encerrado en los creyentes incrédulos”. Él ya no quiere quedarse encerrado más – Él quiere que lo dejemos salir a Él fuera.

Y nosotros no queremos ser creyentes incrédulos tampoco. Queremos ser creyentes que realmente creen, los que saben lo que la palabra de Dios dice acerca de nosotros y actuar en consecuencia a ello, sin lugar a dudas, sin titubear. Esto es un llamado a la verdadera intimidad, para conocer el amor de Dios íntimamente en La Tierra y en El Cielo. Si somos una habitación de Dios, entonces tenemos a Dios en el interior, y si esta dentro de nosotros entonces lo podemos ver: cada vez más, El quiere abrir su corazón para nosotros y que nosotros abramos nuestro corazón a Él. Esto está aumentando en intensidad: hemos visto que el derramamiento inicial del Espíritu Santo es nada en comparación con la última lluvia que se avecina.

Llamado a la Intimidad

Podemos luchar con el mismísimo concepto de la intimidad con Dios. Los hombres en particular, cantan: ‘Mi romance?’- algunos están retorciéndose porque no saben cómo tomarlo, porque no pueden concebir en su cabeza ser cortejados por un hombre. Pero Dios no es hombre, Él es un espíritu. Sí, Él se da a conocer a nosotros como Padre; pero Dios es Espíritu. ‘Cúbreme, con tu amor rodéame‘ – Él quiere abrazar, acercarse a nosotros, para que verdaderamente lo podamos conocer, saber lo que siente, saber lo que está pensando, sentir el latido de su corazón. El Apóstol Juan puso su cabeza sobre el pecho de Jesús. Jesús está buscando una relación estrecha e íntima con nosotros para que podamos obtener revelación de su corazón. Él nos está llamando hacia esa intimidad. A veces uchamos, pero nuestra alabanza tiene el poder de abrir los portales celestiales para que podamos tener intimidad con Él, en la sala del trono, en la cámara nupcial; para que podamos encontrar la intimidad con el corazón de Dios. 

Estas y otras cámaras en los lugares celestiales, son lugares que Él quiere llevarnos a conocer y experimentar, pero no podemos entrar en ellas a menos que permitamos que se abra ese lugar de intimidad en nosotros. Tenemos que estar dispuestos, porque eso puede liberar la verdad en nosotros, para que El pueda liberar tambien nuestra identidad a nosotros. La puerta está abierta en el cielo, y Dios nos llama a amarlo sinceramente y a conocer nuestra identidad. Él nos llama a conocerlo por experiencia, porque podemos leer un libro acerca de Dios, incluso podemos leer la Biblia, y conocer los hechos, pero el quiere más que eso: Él quiere que nosotros Le conoscamos por experiencia personal, que sepamos qué es lo que el amor realmente es, para saber lo que realmente es aceptación, saber lo que en realidad es perdón. Él nos ha hecho ‘reyes y sacerdotes para nuestro Dios’ (Apocalipsis 1:2). Y Él dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguien me abre entraré y cenaré con él…” Como dice la canción de Jesus Culture, necesitamos abrir nuestros corazones para dejarlo entrar.

Abrir la puerta

Así como Adán caminó con Dios en el Jardín del Edén, también nosotros tenemos un jardín dentro de nosotros ahora, un lugar donde el Espíritu de Dios se une a nuestro espíritu. Él quiere abrir una puerta para nosotros, para que podamos tener la experiencia de los cielos, pero nosotros tenemos que abrirla al primero abrirle la puerta de nuestro corazón a Él. Y no sólamente entreabierto, para que podamos obtener una breve visión; sino hacer girar amplia y completamente ‘dejar que el Rey de la Gloria entre’. Jesús promete que si vamos a abrir a su llamado, Él entrará y cenara con nosotros. Recuerde, el cenar es algo muy íntimo en los tiempos del Nuevo Testamento; aun hoy lo es, pero en aquel entonces había de reclinarse en el suelo muy cerca uno del otro; era un lugar donde compartir la vida. Hoy cada uno tiene su espacio – su silla. Pero: Jesús quiere hacer lo mismo con nosotros, reclinarse cerca, para que seamos capaces de escuchar su corazón, sentir su corazón, experimentar su amor. Y ‘Mira, he aquí una puerta abierta en el cielo’ – al abrir la puerta de nuestro espíritu, una puerta en el cielo se abre y se oye una voz que nos invita y dice “Sube acá, experimenta mi jardín, entra a una experiencia de las cosas del cielo conmigo”. Tenemos que abrir la puerta en nuestros espíritus todos los días, y cuando abrimos nuestra puerta, una puerta se abre para que recibamos la intimidad de la relación con Él.

Yo solía pensar que sabía lo que Su Presencia era: ahora sé que no tenía ni idea. No sé casi nada ahora, pero sé más que antes, porque yo lo he experimentado por mí mismo; porque he experimentado ir al cielo; porque he experimentado lo que es mirar a los ojos de Jesús, mirarlo a Él en la cruz, ver sus ojos de amor. Hay tanto para nosotros experimentar: vamos, tengamos hambre y sed, no nos quedemos postergados, estemos ansiosos por más. Porque hay más por venir. Él quiere equiparnos para entrar en nuestro destino como hijos de Dios. Quiere mostrar a Sus hijos delante de la gente y decir – al igual que lo hizo con Jesús: ‘Este es mi Hijo a quien amo, a El escuchenle’.

Es hora de que abramos nuestros corazones. Es hora de que nos convirtamos en los superhéroes de la fe, lo que te estoy diciendo es, que los personajes de Revistas Comicas quedarán en la nada, cuando como iglesia entremos en nuestra herencia como hijos.

Oremos con Fe:

Padre, suelta un hambre y sed por ti en tu pueblo.
Suelta en nosotros la pasión por la intimidad, el amor,
Así que cada uno de nosotros te abra su corazón
Y deje que Tu El Rey de la Gloria entre.

Deja que el Espíritu Santo venga y nos renueve para recibirte.
Para Tocarnos de nuevo,
Ayúdanos a saber quiénes somos, y quien Tu eres.
Enséñanos a fluir junto contigo,
Para abrir esas puertas celestiales y darte la bienvenida.

Que tu pueblo vea que la puerta esta abierta en el cielo,
Y escuche Tu voz invitándolos a ir contigo, diciendo ‘suban acá’.
Que tu Espíritu nos sacuda. Que Tu Luz sea vista atravez de nosotros.
Danos la fuerza como hijos del Dios viviente
Para ser esos superhéroes de la fe
Que conocen a su Dios, y hacen hazañas.

Amén.

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Artículo original en Inglés:
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